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viernes, 6 de julio de 2012

NO AL PLAGIO



No se si reir o llorar... hacía mucho tiempo que no entraba en este espacio tan mío, tan lleno de bonitos recuerdos, de tantas horas de mi tiempo que me regalé aquí, haciendo lo que más me gusta y disfruto... Aquí encontré a grandes amigos que andaban flotando en el espacio, al igual que yo, nos encontramos cada quien en una estrella y salimos de vez en cuando un poco estrellados.

El tiempo es oro, dicen por ahí... y tenemos que aprovecharlo mientras lo tengamos, con nuestros seres queridos y buscando hacer lo que más nos gusta... Eso me lo acaba de decir un amigo, como si creyese que aún lo ignoro... pero es bueno que de cuando en vez, se lo recuerden a uno.

Hace días, un amigo, me platicaba de un canta-autor, quien se dice llamar así, y a quien he escuchado con gran interés, pues al parecer, es un plagiador profesional... me dice, -toma frases de canciones de este y de aquel, el cerebro no le da para crear las propias...- que pena, pensé. Alguna vez admiré sus canciones, por la letra, sobre todo... Que gran decepción!!

Se me ocurrió pasear por la web, darme una vuelta y tomar escritos míos y buscarlos en google... para sorpresa mía... una muy espantosa... me vine a encontrar con que no uno, sino varios pseudoescritores han robado mis escritos completos y/o extractos de estos. Ciertamente, no es la primera vez que sucede, pero si volví a sentir el mismo nudo en el estómago por la impotencia de ver a tanta gente tan poco honesta, que plagia y roba tan ávidamente los escritos ajenos.

Alguien seguramente me dirá, alégrate, es señal que les gustaron, tanto que se los apropiaron, pero no se trata de eso, sino de respetar los derechos de otros. Por muy sencillos y simples que sean mis escritos, siguen siendo míos... y los valoro como algo muy preciado, porque salieron de mi mente, de mis momentos de inspiración, y exigo que me los regresen, que me devuelvan lo que es mío. Ni más, ni menos...

Encontré que entrando en http://www.google.com/ y escribiendo parte de mi escrito "Me gustan las personas con ideas claras en la cabeza..." encontré varios sitios en la web usando mi escrito como si lo hubiesen escrito ellos. Decidí ya no buscar más, es demasiada decepción para un sólo día. Les dejé algunos mensajes poco amistosos, espero tengan la decencia de eliminarlos. Si no, al menos me desahogo un poco aquí con ustedes. Por un momento pensé en eliminar mis blogs de la web. Pero, ¿porqué habría de hacerlo? Se que son la mayoría que entra aquí, disfruta de leer las tonterías que escribí un día, y sobre todo, respeta. ¿Porqué he de quitarme ese gusto?

Estos son algunos blogs y páginas que encontré usando ese mismo escrito... para que busquen a ver si encuentran algo suyo por ahí...



http://mialmasedesangra.blogspot.mx/

Gracias Peleón38... gracias por quitar mi escrito de tu blog... Lo que escribiste en su lugar, te quedó genial, me encantó, tienes un gran talento, felicidades!

Y entre más busco, más encuentro... que patético!! Y sólo uno de mis escritos... ¿Será posible que tanta gente se defina tan idénticamente como yo, con puntos y comas? Que pena que haya gente con tan pocos escrúpulos y tan poca creatividad... pobre gente.

Solo son algunos... hay más...

Quise además, pasar a saludarlos... les dejo un abrazo, lleno de esperanza. Saludos a todos.

martes, 16 de febrero de 2010

Alguien se ha robado mi sueño…

Alguien se ha robado mi sueño…


Estuve inquieta toda la noche… no podía conciliar el sueño… había sido un día difícil, no me alcanzaron los dedos de las manos para contar todos los problemas y contratiempos que tuve que enfrentar, pero el día terminó… y con todo, la calma aún no hacía acto de presencia.


Entró por mi ventana, caminó por el pasillo y se detuvo a un lado de mi cama, me miró sonriendo, ¿Acaso finalmente me quedé dormida?… mientras tanto, me decía: -Hay sueños, que sólo lastiman el alma, hay sueños que sólo perturban… son ilusiones tontas que llevan a la nada… son fantasías que toman vida y se engañan a sí mismas, creyéndose una estúpida realidad, utopías, sin más ni más-… pude escuchar a lo lejos que aún susurraba… -Tomo los pensamientos vanos y sentimientos oscuros que pudieran ellos dejar, la vida está llena de heroísmos, de fantasías, llena de otra clase de anhelos, esos que te hacen vibrar, que te entregan una esperanza, los que dejan una luz en tu camino, los que de alguna forma, ahí deben estar… deja ya de perseguir la angustia, deja ya de llorar, no sufras por quien nada sufre, no te permitas abandonarte mientras tienes tanto que dar…-.

Era entrada la media noche, entre brumas y el silencio, vi un atisbo de ese ser luminoso que no me dejaba de contemplar… que pude verlo sin mirar, que pude sentirlo sin tocar, que traía consigo una buena dote de paz, de dulces sensaciones extrañas, de alivio, de libertad…

Por: Ruth L. Acosta

martes, 15 de diciembre de 2009

Gracias Amor, por estos 20 Años




Gracias Amor, Te Amo....

Gracias por ser el timón de mi barca,
cuando naufraga completamente perdida,

Gracias por ser el arcoíris en mi día lluvioso,

Gracias por ser mi paz en medio de la tormenta,

Gracias por ayudarme a aterrizar mis sueños,

Gracias por ser tú mi todo en medio de la nada…

Gracias por ser la mirada que busca mis ojos…

Gracias por ser la palabra de aliento
en los momentos más difíciles de mi existencia,

Gracias por ser mi compañía y mi camino,

Gracias por ser la mano amiga,

gracias por estar conmigo…

Gracias por decir “Sí acepto”,
Gracias por ser lo mejor de mi vida
estos 20 años que has vivido conmigo…



Ruth L. Acosta

domingo, 20 de septiembre de 2009

Porque nunca dejamos de ser niños...


Hace semanas, mi querido amigo Pablo Esteban Vargas Ríos, de Alajuela, Costa Rica, quien tiene un interesantísimo blog titulado Rincón de un escritor… , y con quien he iniciado una hermosa amistad, además de que es alguien con quien comparto el gusto por las letras y los relatos… me ha invitado a una dinámica por demás interesante… Me disculpo con él porque no me había dado el tiempo, ni la oportunidad de escribir acerca de lo que, en este ejercicio, me solicita.

Alguna vez le comenté a otro amigo que no necesariamente lo que exponemos en nuestros escritos, es lo único que hay… por mi parte, es sólo una pequeña parte de algunas de las experiencias que me ha tocado vivir… y comparto sólo un pedacito de ellas, las que considero de algún modo importante… al menos para mí.

Me pide Pablo Esteban que hable un poco de mi niñez… como ya lo he comentado anteriormente, mi infancia me evoca recuerdos hermosos, pero a la vez, otros un tanto tristes… el recuerdo de mis seres queridos que fueron parte importante de mi vida, de mi formación como persona…

Empezaré contando lo que mi mamá cuenta de cuando yo era pequeñita… cuando tenía alrededor de dos ó tres años… me cuenta que siempre fui una niña callada, que desde que empecé a caminar siempre buscaba hacer las cosas más extrañas… que de repente me perdía en la casa, y me encontraba en un rincón, con mi cara hacia la pared, totalmente absorta sentada en el suelo con una camisa de mi papá entre mis manos, la cual abrochaba y desabrochaba sus botones desde arriba hacia abajo, y que ahí podía quedarme horas, pensativa...


Recuerdo que cuando muy niña, cuando más grandecita me tocó jugar con mis hermanas, que en ese tiempo éramos cuatro conmigo… recuerdo claramente que era a mí a quien le pedían que les hiciera los vestidos de sus muñecas… lo hacía encantada de la vida… muchas veces me perdí de jugar con ellas porque estaba yo entretenida en mi recámara, arriba de mi cama, cortando telas de diferentes colores y cosiendo a mano los vestidos que habrían de cubrir sus muñecas… creo que desde entonces ya tenía el gusto por la costura… era su "costurera oficial" también me encantaba hacer títeres, recuerdo las maravillas que podía hacer con un calcetín viejo… pero sobretodo jugar con mis queridos monos… cuando los terminaba, los ponía en mi mano derecha y me escondía detrás de un largo sillón en la sala, y empezaba la función… recuerdo que muchas veces no terminaba de contar mis chistes, porque me ganaba la risa… era más lo que reía mi ridículo mono, que Arnulfo (mi padrastro) mi único espectador…


En las tardes, pasaban una hermosa caricatura de una buena y dulce niña, noble, entusiasta, y amada por muchos de sus amigos… recuerdo que era más bien como una novela romántica pero contada por medio de dibujos animados… los más tiernos que había visto en mi vida… Candy… como olvidarla… creo que terminó siendo la caricatura clásica para las niñas de mi generación…

Recuerdo también que había otros programas que disfrutaba mucho ver, El Chavo del Ocho, Siempre en Domingo y mi telenovela favorita que duró como tres o cuatro años en la pantalla chica… Mundo de Juguete… y eso que casi no nos permitían ver mucha televisión...

Claro que me tocó jugar en el barrio de mi abuelita, en donde viví algunos años, con todos los niños vecinos y de los alrededores… jugábamos en la calle hasta que oscurecía… al bote robado, a la roña, a los encantados, a la rueda de San Miguel, entre otros juegos que los recuerdo, pero no el nombre… lo que sí recuerdo es que nos divertíamos mucho, a la vez que hacíamos nuevos amigos…

Me siento agradecida con Dios y con mi maravillosa madre, porque se encargó de darnos, a mis hermanas y a mí, todo el cariño, apoyo y dirección que necesitábamos, puedo decir, sin ánimos de vanagloriarme… que tuve la infancia más hermosa que jamás pude haber deseado… es una etapa que la viví con mucha ilusión y llena de amor… desde entonces siento que he sido bendecida...

jueves, 23 de julio de 2009

De regreso a la realidad…



De regreso a la realidad…

Creo que ahora tendré que tomar un descanso para reposar de mis vacaciones… hace días que regresé pero aún no puedo tomar el ritmo… fueron días intensos, increíbles, mágicos… pero muy cansados… un poco apresurados, pero muy provechosos, como alguien me dijo por ahí… pude disfrutar a mi familia y visitar a mi hermana que vive lejos, por cierto que Cynthia y Anthony fueron estupendos anfitriones, gracias por sus finas atenciones, espero corresponder pronto.

Y bueno, tengo tanto que contar, cada día, una experiencia diferente, recorrí varios estados del Noreste de Estados Unidos, algunos ya los conocía, pero son lugares tan hermosos que bien vale la pena visitarlos de nuevo. Conocí mucha de la historia de nuestro país vecino, fui testigo de la congregación de personas de todo el mundo…

Estuve en las Cataratas del Niágara, en Buffalo, New York, Dios mío, presenciar la fuerza indomable de la caída del agua a esa altura… descubrir el misterio del arcoíris, verlo aparecer a unos centímetros de distancia, sentir la brisa de esa agua tan cristalina mezclada con el viento que nos llegaba de golpe a la cara… fue sensacional… es lo más maravilloso que han visto mis ojos… y vaya que presencié cosas singulares a mi paso por esas hermosas tierras…

Me pasó algo muy curioso, una de las veces que entré al baño estando en las cataratas, fue increíble la sensación que tuve… estaba lleno, y en ese momento, me di cuenta que estuvo muy bien representada las Naciones Unidas, me percaté que estábamos haciendo fila en ese baño, una española, una argentina, una anglosajona, una china, una afroamericana, una hindú, y claro, yo como mexicana… me hubiera encantado haber traído mi cámara conmigo en ese momento… pero finalmente percibí que éramos simplemente mujeres con la necesidad de ir al baño… todas iguales de algún modo, todas con la misma sensibilidad, necesidades, afectos y nuestros respectivos defectos; lo único que nos diferenciaba era nuestra complexión, el color de la piel, ojos, cabello, nuestro idioma, y el gusto por la comida, pero nada más…

Visité Boston, Massachusetts, en donde conocí un poco más de su cultura, fue Boston una de las trece primeras colonias de Inglaterra en Estados Unidos en el año de 1607, así que casi todo ahí es de estilo colonial… es fascinante ver como cada lugar tiene algo que contar, desde los antiguos cementerios que datan de esas fechas, las primeras capillas, sus inmensos y grandes edificios los cuales se entremezclan con los de arquitectura contemporánea, sus bellísimos parques, su forestación y grandes lagos, que fueros verlos para mí una delicia, ya que yo vivo entre el desierto y el mar…

Tengo tanto que contar, pero no sé porqué, de algún modo, tengo mis ideas dando vueltas en mi cabeza, necesito ponerlas en orden para después contarles un poco de los momentos que allá viví… por ejemplo, esa hermosa noche estrellada que me dio la bienvenida… y que al siguiente día pude disfrutar a una luna completa para mi solita…



Cataratas del Niágara, en Buffalo, NY

King's Chapel in Boston, MA.

El puente de Brooklin en New York.



domingo, 31 de mayo de 2009

Mamá Ruth

Mi Adorada Mamá Ruth

Hay sentimientos que definitivamente no son fáciles de compartir, hay historias personales que uno se guarda en lo más profundo, quizá, porque dicen todo de uno. Me he guardado tantos años, muy profundamente en mi corazón y en mi mente, el recuerdo de mi Maravillosa Abuela Materna, la Mtra. Ruth Hernández Duarte, de quien heredé no sólo el nombre, sino el gusto exquisito de muchas cosas que ella hacía y disfrutaba a plenitud.

Me siento un poco nostálgica, es por lo general, cuando la extraño más. Con ella viví gran parte de mi infancia y unos cuantos años de mi entrada adolescencia. Fueron los años más felices de mi vida que recuerdo. Dejó tanto en mi persona, creo que en gran medida, soy lo que soy, gracias a ella. Así que ya saben a quién reclamar.

Ella vivió algunos años sola, bueno, no precisamente sola, ya que vivía con ella mi tío el menor, pero como todo buen joven estudiante y quien en ese entonces estaba en el pleno disfrute de su soltería, pues ella estaba sola la mayor parte del tiempo. No le gustaba dormir sola, eso es sólo una de las pequeñas cosas que heredé. Pero recuerdo, como si fuera ayer, que dormir con ella era una grata experiencia. Siempre había algo que contar, era yo una niña, y tengo tan presente, que me platicaba cosas que a veces yo no entendía, pero que ella con ejemplos, me escenificaba completamente su relato.

Me maravillaba cada noche, ya que eran noches mágicas, llenas de historias, en ocasiones, en su gran mayoría, me contaba fábulas, todas con una moraleja al final, recuerdo que alguna vez le pregunté si realmente se las sabía ó si las inventaba en el momento, porque no recuerdo que haya repetido alguna, otras noches, me contaba historias bíblicas, y a veces me hacía memorizar Salmos y Proverbios, recuerdo que no nos dormíamos sin antes agradecerle a Dios, y siempre me pedía que orara por las dos y en voz alta, le gustaba escucharme cuando hablaba con Dios, no sé porqué... incluso, recuerdo que algunas noches cantamos juntas algún corito cristiano que yo desconocía y otras tantas me contaba de su pueblo y sus andanzas de jovencita, pero lo que más recuerdo, es un cuento que me contaba, el cual le pedí que me lo relatara muchas veces, porque lo hacía de un modo, que llorábamos las dos de la risa, me encantaba su risa, la tengo muy presente...

Era una Señora, una dama en toda la extensión de la palabra, quien le tocara la mala fortuna de que mi abuelo la abandonara, pero esa es otra historia que me voy a reservar por respeto a su memoria. Tuvo seis hijos, tres mujeres, una de ellas mi madre y tres varones, le tocó conocer a sus 16 nietos. Ella fue maestra de educación primaria, ya estaba jubilada cuando yo nací, la recuerdo tierna, inteligente, discreta, sumamente prudente, alegre, respetuosa, amable, trabajadora, regañona (cuando lo merecí), y la recuerdo juguetona.

Como toda buena maestra, me dejó claro la importancia que tiene, para una persona tener una buena ortografía, -"Dice mucho de la persona"- me decía, y recuerdo que en las tardes, se sentaba en su mecedora y se ponía a tejer, me sentaba yo a sus pies en el suelo, tenía yo en ese entonces como siete u ocho años, y como una especie de juego, me dictaba palabras, las más difíciles que se le pudieran ocurrir, era una lista de 20 palabras, al final me las revisaba y me hacía hacer planas completas cuando era necesario corregir algún error ortográfico, suena raro, lo sé, pero me gustaban esos momentos, me encantaba el hecho de que dedicara su tiempo a enseñarme cosas. La lectura era otra de sus pasiones, tenía un librero en su sala de estar, el cual estaba lleno de cosas maravillosas y de libros, por supuesto. Me recuerdo tantas tardes escudriñando su librero, con regalos que mi tío Rubén le traía de sus innumerables viajes por el mundo, pero también le traía libros, fue entonces, donde empezó mi gusto por la lectura. Ah! pero también me regaló una biblia, la primera, era, sin duda alguna, su libro favorito, el cual leía sin falta un capítulo todas las noches.

Recuerdo como no se cansaba de decirme que todo lo que yo quisiera en ésta vida lo podía lograr, que era cuestión de que lo deseara de corazón, le echara muchas ganas, pero sobre todo, que lo hiciera en el nombre de Dios, que cuando alguna vez, titubeara en mi camino ó tuviera miedo por alguna razón, que me bastaba con decir las palabras mágicas y todo estaría resuelto "Todo lo puedo en Cristo, que me fortalece".

Mi abuela era cristiana, toda su familia lo era y lo seguimos siendo. Tenía la costumbre de asistir a la Iglesia Bautista, los miércoles en la noche al Servicio de Oración, en donde siempre la acompañaba, por lo menos dos horas, recuerdo que alguna vez, siendo yo muy pequeñita, me quedé dormida, en medio de la oración, error, era lo peor que se me hubiera podido ocurrir, fueron las veces que recibí de ella un gran pellizco, el cual me sacaba hasta las lágrimas, era para ella un lugar en donde tenía que guardar absoluto respeto y me lo hacía saber a cada rato, pero con dos pellizcos fueron suficientes para que entendiera. Íbamos también los domingos en la mañana y en la tarde, aunque después empecé a asistir, pasados unos cuantos años, los miércoles, sábados en la mañana y en la tarde y los domingos a ambos servicios... sí, me imagino lo que les pueda pasar por la mente, pero realmente, fueron esos años muy especiales para mi, las bases ahí están, muy bien aprendidas.

Vivía en una casa enorme, la recuerdo enorme, no sé si la veía yo así porque era pequeñita, pero a la hora de hacer el aseo, vaya que la encontraba de grandes proporciones, entre las dos hacíamos la limpieza. Me recuerdo en esos días, y me impresiono, de que era tan grato para mi todas esas experiencias. Tenía un gran jardín en su patio trasero, recuerdo que a la entrada de su casa, se podía ver un largo pasillo que conducía hasta el patio, desde donde, al fondo se apreciaba su hermoso y verde jardín. Tenía su casa llena de plantas, las cuales cuidaba con esmero, en su patio tenía, recuerdo, un enorme gallinero, en donde tenía gallinas ponedoras, gallos, gallinas japonesas, codornices, patos y hasta un pavorreal, el cual, lo tuvo poco tiempo; pero también tenía una jaula en donde tenía conejos, creo que ella misma no sabía cuántos había exactamente, porque hacían cuevas y de repente salían sin parar, recuerdo que era lo que más me gustaban. Le encantaban las aves, tenía además muchos, muchos pájaros. Tenía una enorme jaula en donde había, si mal no recuerdo, casi 100 canarios de diferentes colores, blancos, amarillos de diferentes tonalidades y hasta canarios mariposa, esos los recuerdo porque eran de diferentes colores, ya no me ha tocado ver otros; tenía también dos loros, de esos que hablan y que le llamaban por su nombre "Rrrrrrut"; y como olvidar aquel chonte, los periquitos del amor y su preferido, el cadernal, un pájaro rojo con los pelos parados. La recuerdo todas las mañanas, cantando uno de sus coritos preferidos, siempre cantando y limpiando las jaulas, ella unas, yo otras, me gustaba escucharla, mientras les preparaba el alimento especial a sus queridas aves... como no recordarla cuando veo alguno de esos animalitos...



Aquí estoy en el patio, con uno de los conejos y "catita" su perrita pequinés, tenía yo como cinco años.

Vaya, como olvidar esas largas trenzas que me hacía mientras comía el desayuno tan delicioso que me preparaba, ah! pero como olvidar los jalones que me daba, cuando estaba yo deteniendo con una mano mi cabeza, medio dormida masticando lentamente mi comida... y me decía, -Ándale tortuga, que se te va a hacer tarde para ir a la escuela...- desde siempre he sido lenta y malísima para comer, aunque lo poco que como, lo disfruto.

He aqui mi abuela con uno de sus conejos.

Recuerdo que siempre tenía algo que hacer, tenía un delicioso sazón para la comida, aunque mi madre, heredara el sabor de sus tamales, pero esas empanadas de higo que ella horneaba y sus deliciosas tortillas de harina, jamás las volveré a disfrutar, no con su sabor, era una magnífica cocinera, aunque recuerdo que si tenía una regla que se autoimpuso y seguía al pie de la letra, ella no cocinaba los domingos, era su día de descanso y era cuando nos reuníamos toda la familia, sin faltar uno sólo. Ah! que días aquellos... que hermosos recuerdos...

Ella hacía magia con sus manos, tejía, bordaba, hacía un sin fin de trabajos manuales, artesanales, diría yo, recuerdo que me enseñó a tejer, con gancho y aguja, tejía desde cobertores, manteles, capas, sombreros, bufandas, zapatos (si, unas chanclas divinas), tenía el talento de ver por dos segundos un tejido que le gustaba, incluso en la televisión y lo sacaba igualito. Recuerdo que tejió para mi un suéter rosa muy bonito, una capa y varios gorritos.

Hacía con sus manos, unos árboles bonsai de chaquira y lentejuelas, en donde le ayudaba a ensartar los diminutos canutillos y en donde pude ver, paso a paso, como terminaban siendo un esplendoroso árbol aquellas tiras de canutillos y lentejuela, tengo uno sólo, y lo conservo como un gran tesoro. Algún día me animaré a hacer los míos.

Tocaba el piano, cantaba divino, recuerdo que muchas tardes nos sentábamos las dos y ella tocaba su pequeño órgano que le regalara mi tío Rigoberto y que tenía en la sala de su casa, y las dos cantábamos al unísono... no era una gran pianista, pero para mí, era la mejor de todas.

Tenía yo recién cumplidos mis doce años, ya estaba en secundaria y mi mamá me llevó a casa, me puso en otra escuela, pero los viernes en mediodía, yo tenía ya lista mi maleta y salía corriendo a casa de mi abuela y pasaba con ella los fines de semana.

Era mi mejor amiga, mi madre, mi abuela, mi maestra, mi ejemplo, mi orgullo, mi confidente... era increíble lo bien que me entendía, en aquellos días, me gustaba un chico de la iglesia, y me dió por maquillarme, ponerme mis zapatillas de tacón alto y me peinaba de diferentes maneras, recuerdo que ella me prestaba su perfume y su maquillaje, algo que a mi mamá no ponía muy contenta, ese fue uno de los pocos motivos que las escuché discutir por mi causa, y tengo tan presente que mi abuela le dijo -Déjala, quiero ver como se va a ver de "muchacha", (de jovencita, quería decir), porque no alcanzaré a verla... - y no se equivocó... murió once días después de que yo cumpliera mis trece años...

Se acabó mi mundo... ha sido el dolor más grande que me ha tocado vivir en toda mi vida... tardé muchos años en entenderlo y otros tantos en aceptarlo. Los primero años me fue difícil hablar de ella, bueno, no lo hice, me dolía en el alma, y cuando escuchaba a alguien de mi familia que la mencionaban, me ponía muy mal. Pasaron más de 10 años para que finalmente yo pudiera hablar de ella sin romper en llanto. La he extrañado cada día de mi vida, y más en una fecha especial, en los momentos malos y sobre todo en los buenos... he buscado sin cesar su consejo, su abrazo, su beso, su bendición que nunca me faltó... Ahora pueden entender, que no es fácil para mi compartir esto, pero necesitaba hacerlo, de algún modo, cuando la recuerdo, siento que la tengo a un lado mío... bendiciéndome desde esa estrella, la más brillante de todas, y desde ahí me sonríe...

martes, 24 de marzo de 2009

Mis medallas y trofeos


Este relato nace de una historia que me contaron... espero la disfruten...

Estuve un tanto triste... traté de platicar con mi papá esa mañana, como tantas otras y no hubo respuesta de su parte. Me recuerdo con mis compañeros de la escuela, bromeaba con algunos de ellos, haciendo mis habituales chistes y cómo ellos, me los festejaban; trataba de mantenerme contenta, de no pensar en lo que me esperaba en casa. Tengo tres hermanos y una hermana. Mi papá, serio como siempre, sin tomarnos en cuenta para nada, le tuvimos siempre un gran temor, cuando él llegaba, el miedo era todo lo que reinaba. Mi mamá sumergida en los problemas cotidianos que trae consigo el hacerse cargo de cinco niños y la administración de su casa.

Estaba en cuarto grado de primaria, notaba algo raro en mis pies, parecía que tuvieran vida propia. Un día, estando en mi escuela, a la hora del recreo, haciendo caso a ese cosquilleo que sentía cuando veía a los niños correr, se me antojó correr atrás de ellos… los seguí, y sin percatarme vi que rápidamente los dejé detrás. Para mi sorpresa mi maestro de física me estaba observando, y me invitó a que entrara en una competencia de carreras, que se iba a dar en la escuela, contenta porque alguien notó mí empeño, acepté enseguida. Al fin era tomada en cuenta…


Y así, de pronto, me encontré en la competencia. Empecé a hacer calentamientos, me estorbaban mis tenis y decidí quitármelos… corrí descalza como “alma que lleva el diablo”, y gané… así empezó mi carrera en atletismo… seguí compitiendo por muchos años mientras estuve en primaria y secundaria. Las competencias eran cada vez más exigentes. Eran cada vez más metros… empecé a recibir reconocimientos especiales en mi escuela… siempre mi familia estuvo enterada de mis logros, y para mi tristeza, nunca me acompañaron, ni siquiera a recibir mis premios… Llegaba con mis medallas y trofeos a mi casa, y a nadie le importaba, tenía una caja de cartón en donde guardaba con mucho cariño las muestras de mi esfuerzo, la caja estaba llena. Nunca recibí una felicitación de parte de mis padres, ni de mis hermanos. Simplemente lo acepté como lo que era, algo muy mío, algo que disfrutaba.

Siguieron las competencias a nivel municipal, entre las diferentes escuelas, después a nivel estado y luego regional. Me había convertido en toda una campeona, a pesar de todo, iba bien en mis estudios, terminé con los mejores promedios e incluso una mención honorífica…

Las competencias empezaron a ser fuera de mi ciudad, era feliz representando a mi escuela, a mi ciudad, a mi estado… los premios seguían llegando… En aquel tiempo mi medio de transporte eran mis dos pies, caminaba mucho, lo disfrutaba… un día, fui por una de mis compañeras de atletismo a su casa, íbamos a ir a entrenar, era una compañera que a duras penas alcanzaba los terceros lugares, recuerdo que no estaba lista, y me hicieron pasar a la sala de su casa… Cuál sería mi sorpresa que al entrar a aquel hogar, vi que estaban colgados, con todos los honores, en la pared principal, las dos ó tres medallas de mi compañera… ví que con mucho cariño, salió su mamá a despedirnos, contenta con su hija “la campeona”, recordándole lo orgullosa que se sentía de ella y le dio sus bendiciones, no pude evitar observarlo, y de pronto me inundó una fuerte nostalgia.

Llegué esa tarde a mi casa, y saqué de debajo de mi cama, aquella vieja caja de cartón y saqué una a una mis muestras que me decían que yo era buena en lo que hacía, clavé unos cuantos clavos en la pared de mi cuarto, y con cariño colgué mis relucientes medallas, acomodé también mis innumerables trofeos en los estantes que tenía en mi habitación… nadie los advirtió…

Recuerdo que un día, la competencia de atletismo regional se iba a dar en mi ciudad, le avisé a mi mamá, aunque en el fondo sabía que eran palabras al aire, a ella no le importaba, pero aún así le dije –mamá, mañana en la tarde competiré representando al estado, las competencias serán aquí, en el deportivo de la universidad.- Al otro día salí a hacer unos trabajos de la escuela, se me hizo tarde, ya casi iba a ser hora de mi competencia y decidí irme al deportivo corriendo, eran tanta mi euforia y mis nervios que atravesé calles y avenidas a tranco largo. Por fin llegué, ya estaban todos en la línea de salida, al verme mi entrenador me dijo –No has calentado, tómate unos minutos- le dije, no se preocupe, vengo corriendo desde muy lejos, lo cual representaba muchos kilómetros recorridos. De pronto me percaté que, entre las filas estaban mi mamá y una tía, después me enteré que llegaron, porque habían ido al centro y les quedaba de paso y decidieron llegar a ver de que se trataba en lo que estaba su hija, así me lo dijeron. Pero fue tanta mi emoción al verlas, “Había ido mi mamá a verme, no lo podía creer”. Me sentía tan nerviosa, ya no era tanto la competencia, sino demostrarle a mi mamá de lo que era capaz… Corrí los primeros cien metros, sin hacer caso a lo que el entrenador me había marcado, las reglas que me sabía de memoria… apreté con toda mi energía… “Mi mamá me estaba viendo”… de repente, me sentí sola en la pista, hice un medio giro a la izquierda y miré sobre mi hombro para ver donde venían mis compañeras… no lo podía creer, venían muy lejos… seguí apretando mi marcha, no lo podía evitar, era tanta mi euforia porque mi mamá estaba presente, por fin, en una de mis carreras… al llegar a la meta, en primer lugar, vi que estaba mi entrenador esperándome... mi vista se nubló, vi todo negro, fue tan grande mi esfuerzo… el alcanzó a tomarme en sus brazos y me dijo –no te detengas, sigue corriendo- así lo hice hasta que mi corazón dejó de latir tan aprisa que parecía que iba a salir de mi pecho, me faltaba el aire… no caía en cuenta de lo que había logrado… de repente, estaba yo esperando la felicitación del entrenador, pero para mi sorpresa, me di cuenta que estaba enojado conmigo… me gritó –¿Porqué hiciste eso? ¿Porqué volteaste hacia atrás? ¿No sabes lo que pusiste en riesgo? Perdiste fracciones de segundo, además de que pudiste haber tropezado y tener una lesión muy fuerte…- Y finalmente me dijo, -Te felicito, has roto la marca nacional. Eres la campeona.-

En mi casa, al parecer nadie advirtió mi triunfo, nadie comentó nada.

Un día, dado que siempre he sido de carácter fuerte, tuve una discusión muy fuerte con mi hermana, recuerdo incluso que nos fuimos a los golpes, y me defendí dándole un puñetazo en su barriga… la dejé sin aire por unos segundos, me asusté y me arrepentí en esos momentos, en eso llega mi mamá y por supuesto que además de darme una buena paliza, me prohibió que siguiera en atletismo… lloré, supliqué que no me apartara de mi amado pasatiempo, no hubo súplica que valiera, no hubo remedio. A los días se presentó mi entrenador a casa, para pedirle a mi mamá que me diera permiso de competir, ya que estaba seleccionada para ir a los juegos panamericanos. No hubo poder humano que hiciera desistir a mi mamá de la decisión ya tomada. Finalmente me olvidé de lo que tanto amaba…

Ese día, con una tristeza atravesada en mi alma, decidí tomar todas mis medallas y trofeos y tirarlos a la basura… pensé, ¿Que caso tienen? a nadie le importa… Y así pasaron varios años. Me olvidé de ello. Hice mi vida, me casé, formé mi familia y me fui a vivir lejos.

Un día llamaron para avisarme que mi padre había muerto, estuvo varios años enfermo de su corazón. Llegué al funeral, cuando ya estaban por poner sus cenizas en el nicho de la iglesia. Me aparté de la gente, no me gustan las condolencias. Llegó un señor, me dijo –¿Tú eres la hija contadora? ¿La ganadora de trofeos y medallas? ¿La que se graduó con honores?, soy el mejor amigo de tu padre, él siempre hablaba de ti, no tienes idea de lo orgulloso que estaba de ti y de tus hermanos…- Tenía razón, no tenía idea, no lo sabía, ¿Como saberlo si él nunca nos lo dijo?

Al otro día de su funeral, mi mamá necesitaba unos documentos de mi padre, recordé que el tenía un baúl donde guardaba las cosas más importantes, lo saqué para ayudarle a mi mamá a hacer algunos arreglos… Dios Mío! No podía creerlo! Estaban en ese baúl todas mis medallas guardadas en una funda de terciopelo que mi papá había mandado hacer para cada una… ¿Cuando las había tomado del basurero? ¿Porqué nunca me dijo? Me di cuenta en ese momento, que aquel señor tan serio, tan reservado, tan fácil para la ira, tan temido por sus hijos, guardaba muy profundamente también sus sentimientos. Sí papá… yo también te quiero.