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martes, 15 de diciembre de 2009

Gracias Amor, por estos 20 Años




Gracias Amor, Te Amo....

Gracias por ser el timón de mi barca,
cuando naufraga completamente perdida,

Gracias por ser el arcoíris en mi día lluvioso,

Gracias por ser mi paz en medio de la tormenta,

Gracias por ayudarme a aterrizar mis sueños,

Gracias por ser tú mi todo en medio de la nada…

Gracias por ser la mirada que busca mis ojos…

Gracias por ser la palabra de aliento
en los momentos más difíciles de mi existencia,

Gracias por ser mi compañía y mi camino,

Gracias por ser la mano amiga,

gracias por estar conmigo…

Gracias por decir “Sí acepto”,
Gracias por ser lo mejor de mi vida
estos 20 años que has vivido conmigo…



Ruth L. Acosta

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Busco tocar el cielo...

No había puesto atención en la potencia que tiene el abanico de techo que está en esta habitación… puedo escuchar claramente cada uno de los sonidos que llegan desde el interior del mismo… es cada vez más fuerte, más intenso… el aire que avientan sus aspas empezó a molestarme… no lo soporto, subo a apagarlo… ¿Es posible que la luz emita algún sonido? Porque yo la escucho…

Es triste el sabor del silencio… sabe a estiércol… es angustioso saber que nada volverá a ser como antes… esta prisa por abrazar el aire carcome mis sentidos, purifica mis ansias… petrifica mis pensamientos…

Caigo lentamente en espiral… buscando tocar el cielo… pero éste está cada vez más lejos…

De pronto… despierto…
Ruth L. Acosta

domingo, 20 de septiembre de 2009

Porque nunca dejamos de ser niños...


Hace semanas, mi querido amigo Pablo Esteban Vargas Ríos, de Alajuela, Costa Rica, quien tiene un interesantísimo blog titulado Rincón de un escritor… , y con quien he iniciado una hermosa amistad, además de que es alguien con quien comparto el gusto por las letras y los relatos… me ha invitado a una dinámica por demás interesante… Me disculpo con él porque no me había dado el tiempo, ni la oportunidad de escribir acerca de lo que, en este ejercicio, me solicita.

Alguna vez le comenté a otro amigo que no necesariamente lo que exponemos en nuestros escritos, es lo único que hay… por mi parte, es sólo una pequeña parte de algunas de las experiencias que me ha tocado vivir… y comparto sólo un pedacito de ellas, las que considero de algún modo importante… al menos para mí.

Me pide Pablo Esteban que hable un poco de mi niñez… como ya lo he comentado anteriormente, mi infancia me evoca recuerdos hermosos, pero a la vez, otros un tanto tristes… el recuerdo de mis seres queridos que fueron parte importante de mi vida, de mi formación como persona…

Empezaré contando lo que mi mamá cuenta de cuando yo era pequeñita… cuando tenía alrededor de dos ó tres años… me cuenta que siempre fui una niña callada, que desde que empecé a caminar siempre buscaba hacer las cosas más extrañas… que de repente me perdía en la casa, y me encontraba en un rincón, con mi cara hacia la pared, totalmente absorta sentada en el suelo con una camisa de mi papá entre mis manos, la cual abrochaba y desabrochaba sus botones desde arriba hacia abajo, y que ahí podía quedarme horas, pensativa...


Recuerdo que cuando muy niña, cuando más grandecita me tocó jugar con mis hermanas, que en ese tiempo éramos cuatro conmigo… recuerdo claramente que era a mí a quien le pedían que les hiciera los vestidos de sus muñecas… lo hacía encantada de la vida… muchas veces me perdí de jugar con ellas porque estaba yo entretenida en mi recámara, arriba de mi cama, cortando telas de diferentes colores y cosiendo a mano los vestidos que habrían de cubrir sus muñecas… creo que desde entonces ya tenía el gusto por la costura… era su "costurera oficial" también me encantaba hacer títeres, recuerdo las maravillas que podía hacer con un calcetín viejo… pero sobretodo jugar con mis queridos monos… cuando los terminaba, los ponía en mi mano derecha y me escondía detrás de un largo sillón en la sala, y empezaba la función… recuerdo que muchas veces no terminaba de contar mis chistes, porque me ganaba la risa… era más lo que reía mi ridículo mono, que Arnulfo (mi padrastro) mi único espectador…


En las tardes, pasaban una hermosa caricatura de una buena y dulce niña, noble, entusiasta, y amada por muchos de sus amigos… recuerdo que era más bien como una novela romántica pero contada por medio de dibujos animados… los más tiernos que había visto en mi vida… Candy… como olvidarla… creo que terminó siendo la caricatura clásica para las niñas de mi generación…

Recuerdo también que había otros programas que disfrutaba mucho ver, El Chavo del Ocho, Siempre en Domingo y mi telenovela favorita que duró como tres o cuatro años en la pantalla chica… Mundo de Juguete… y eso que casi no nos permitían ver mucha televisión...

Claro que me tocó jugar en el barrio de mi abuelita, en donde viví algunos años, con todos los niños vecinos y de los alrededores… jugábamos en la calle hasta que oscurecía… al bote robado, a la roña, a los encantados, a la rueda de San Miguel, entre otros juegos que los recuerdo, pero no el nombre… lo que sí recuerdo es que nos divertíamos mucho, a la vez que hacíamos nuevos amigos…

Me siento agradecida con Dios y con mi maravillosa madre, porque se encargó de darnos, a mis hermanas y a mí, todo el cariño, apoyo y dirección que necesitábamos, puedo decir, sin ánimos de vanagloriarme… que tuve la infancia más hermosa que jamás pude haber deseado… es una etapa que la viví con mucha ilusión y llena de amor… desde entonces siento que he sido bendecida...

lunes, 10 de agosto de 2009

Y Lo prometido es deuda...

Y lo prometido es deuda, les contaré un poco de la gran experiencia de mis últimas vacaciones… como les comenté anteriormente, tuve la fortuna de ir de vacaciones a nuestro país vecino y recorrí la hermosa y glamorosa ciudad de Nueva York, La Gran Manzana, conocida por otros como “La capital del mundo”, dado que es en ésta ciudad en donde se fijan los cánones de la moda y la influencia que nos rige de manera global, en cuanto a medios de comunicación, política, economía, y entretenimiento se trate.

Así mismo, en ésta localidad, se sitúa la sede central de la Organización de las Naciones Unidas, por lo que encontrarnos a donde quiera que vayamos, con la diversidad de culturas y gente de diferentes países, no es ninguna novedad.

Ciudad de New York vista desde el Empire State Building


Nueva York se divide en cinco distritos, el Bronx, Queens, Manhattan, Brooklyn y Staten Island… conocí cuatro de ellos, pasear por las atiborradas calles de Manhattan, resultó ser una experiencia abrumadora, por la gran cantidad de personas que corren muy de prisa en el ir y devenir del día, es increíble la diversidad de gente que podemos encontrar, desde personas vestidas elegantemente hasta pordioseros que se confunden por una misma avenida, el tráfico constante de vehículos que circulan la ciudad y que simulan en su andar a un mar, pero los taxis de color amarillo, típicos de la ciudad, son los que andan siempre de prisa y siempre encontrarás no a uno, sino a varios dispuestos a llevarte a tu destino... es inevitable notar los impresionantes e interminables rascacielos que parece que nos observaran como si fuéramos unas pequeñísimas hormiguitas; pero definitivamente, Nueva York no es la misma de día que de noche.

Pude ser testigo de una ciudad nocturna completamente iluminada, gracias a las luces de neón multicolores que se desprenden de los inmensurables edificios que le dan vida al centro de Nueva York, es un lugar en donde todo puede pasar, en donde los contrastes entre la riqueza y la pobreza son fáciles de ubicar, con tan sólo cambiar de acera.

Caminar por Wall Street, el principal centro de negocios en el mundo y haber tenido la dicha de conocer los lugares más famosos y reconocidos de esa extraordinaria metrópoli, como el Empire State, Central Park, Rockefeller Center, el Madison Square Garden, Fifth Avenue en donde desfilan por esa avenida las tiendas de los diseñadores más distinguidos del mundo… donde el poder económico se siente en la Avenida del Diamante, donde de lunes a viernes se puede apreciar en los estantes de las joyerías más finas de Estados Unidos, los diamantes más grandes, exquisitos y puros del mundo… en donde se exhiben millones de dólares en diamantes en cada uno de los aparadores…

La ciudad también cuenta con muchos museos y demás lugares interesantes, me tocó visitar algunos, como El Museo Metropolitano de Arte, El Museo de Cera de Madame Tussauds, Intrepid Sea, Air & Space Museum, pasear en uno de los famosos ferris por las profundas aguas del río Hudson y admirar de cerca la espectacular Estatua de la Libertad, eso y conocer muchos lugares más, fue todo un privilegio… Y esos días resultaron ser intensos, divertidos y muy interesantes…

Empire State Building

Estatua de la Libertad

Entrada al Museo de Cera Madame Tussauds New York

Con Tina Turner

Con Charles Chaplin

Con Los Beatles

Pero sucedió algo muy significativo que me impactó mucho más que ver todas estas maravillas creadas por el hombre… De regreso al hotel, decidí salir a sus verdes jardines y me propuse a descansar un rato… pedí una bebida y me recosté en una silla replegable con la consigna de relajarme mirando el cielo en la incipiente noche… cual fuera mi sorpresa, que al mirar el firmamento, quedé completamente seducida por una noche totalmente estrellada… parecía como si las estrellas estuviesen tocando una sinfonía para mi solita… era como si se contaran secretos entre ellas a la vez que jugaran infantilmente… pude olvidarme por un momento de la monotonía del día a día, de los afanes propios de la vida y me dejé llevar por su mágico encanto… cuando repentinamente, miré hacia el recién cortado césped… fue algo simplemente espectacular… quedé completamente hipnotizada… me di cuenta que alrededor mío, desfilaban unos diminutos luceros, los cuales parecían pequeñas estrellas fugaces que estaban jugando conmigo… por un momento creí que estaba bajo el influjo de algo que contenía el refresco que estaba tomando, revisé la botella para corroborar que lo que había ahí era simplemente eso, refresco, y miré de nuevo… eran como unos pequeñísimos cometas relampagueantes que aparecían y desaparecían ante mis ojos , a unos escasos centímetros de donde yo estaba… miré a mi alrededor y vi que lo mismo sucedía en todo el jardín, había cientos de ellas… era algo simplemente maravilloso… eran unas diminutas luciérnagas las cuales me regalaron la mejor de las noches en una cálida New York, que me brindó una gran bienvenida…

No tuve la oportunidad de fotografiar la mágica noche estrellada que me tocó vivir, pero encontré esta fotografía que se acerca bastante a lo que vi.

domingo, 31 de mayo de 2009

Mamá Ruth

Mi Adorada Mamá Ruth

Hay sentimientos que definitivamente no son fáciles de compartir, hay historias personales que uno se guarda en lo más profundo, quizá, porque dicen todo de uno. Me he guardado tantos años, muy profundamente en mi corazón y en mi mente, el recuerdo de mi Maravillosa Abuela Materna, la Mtra. Ruth Hernández Duarte, de quien heredé no sólo el nombre, sino el gusto exquisito de muchas cosas que ella hacía y disfrutaba a plenitud.

Me siento un poco nostálgica, es por lo general, cuando la extraño más. Con ella viví gran parte de mi infancia y unos cuantos años de mi entrada adolescencia. Fueron los años más felices de mi vida que recuerdo. Dejó tanto en mi persona, creo que en gran medida, soy lo que soy, gracias a ella. Así que ya saben a quién reclamar.

Ella vivió algunos años sola, bueno, no precisamente sola, ya que vivía con ella mi tío el menor, pero como todo buen joven estudiante y quien en ese entonces estaba en el pleno disfrute de su soltería, pues ella estaba sola la mayor parte del tiempo. No le gustaba dormir sola, eso es sólo una de las pequeñas cosas que heredé. Pero recuerdo, como si fuera ayer, que dormir con ella era una grata experiencia. Siempre había algo que contar, era yo una niña, y tengo tan presente, que me platicaba cosas que a veces yo no entendía, pero que ella con ejemplos, me escenificaba completamente su relato.

Me maravillaba cada noche, ya que eran noches mágicas, llenas de historias, en ocasiones, en su gran mayoría, me contaba fábulas, todas con una moraleja al final, recuerdo que alguna vez le pregunté si realmente se las sabía ó si las inventaba en el momento, porque no recuerdo que haya repetido alguna, otras noches, me contaba historias bíblicas, y a veces me hacía memorizar Salmos y Proverbios, recuerdo que no nos dormíamos sin antes agradecerle a Dios, y siempre me pedía que orara por las dos y en voz alta, le gustaba escucharme cuando hablaba con Dios, no sé porqué... incluso, recuerdo que algunas noches cantamos juntas algún corito cristiano que yo desconocía y otras tantas me contaba de su pueblo y sus andanzas de jovencita, pero lo que más recuerdo, es un cuento que me contaba, el cual le pedí que me lo relatara muchas veces, porque lo hacía de un modo, que llorábamos las dos de la risa, me encantaba su risa, la tengo muy presente...

Era una Señora, una dama en toda la extensión de la palabra, quien le tocara la mala fortuna de que mi abuelo la abandonara, pero esa es otra historia que me voy a reservar por respeto a su memoria. Tuvo seis hijos, tres mujeres, una de ellas mi madre y tres varones, le tocó conocer a sus 16 nietos. Ella fue maestra de educación primaria, ya estaba jubilada cuando yo nací, la recuerdo tierna, inteligente, discreta, sumamente prudente, alegre, respetuosa, amable, trabajadora, regañona (cuando lo merecí), y la recuerdo juguetona.

Como toda buena maestra, me dejó claro la importancia que tiene, para una persona tener una buena ortografía, -"Dice mucho de la persona"- me decía, y recuerdo que en las tardes, se sentaba en su mecedora y se ponía a tejer, me sentaba yo a sus pies en el suelo, tenía yo en ese entonces como siete u ocho años, y como una especie de juego, me dictaba palabras, las más difíciles que se le pudieran ocurrir, era una lista de 20 palabras, al final me las revisaba y me hacía hacer planas completas cuando era necesario corregir algún error ortográfico, suena raro, lo sé, pero me gustaban esos momentos, me encantaba el hecho de que dedicara su tiempo a enseñarme cosas. La lectura era otra de sus pasiones, tenía un librero en su sala de estar, el cual estaba lleno de cosas maravillosas y de libros, por supuesto. Me recuerdo tantas tardes escudriñando su librero, con regalos que mi tío Rubén le traía de sus innumerables viajes por el mundo, pero también le traía libros, fue entonces, donde empezó mi gusto por la lectura. Ah! pero también me regaló una biblia, la primera, era, sin duda alguna, su libro favorito, el cual leía sin falta un capítulo todas las noches.

Recuerdo como no se cansaba de decirme que todo lo que yo quisiera en ésta vida lo podía lograr, que era cuestión de que lo deseara de corazón, le echara muchas ganas, pero sobre todo, que lo hiciera en el nombre de Dios, que cuando alguna vez, titubeara en mi camino ó tuviera miedo por alguna razón, que me bastaba con decir las palabras mágicas y todo estaría resuelto "Todo lo puedo en Cristo, que me fortalece".

Mi abuela era cristiana, toda su familia lo era y lo seguimos siendo. Tenía la costumbre de asistir a la Iglesia Bautista, los miércoles en la noche al Servicio de Oración, en donde siempre la acompañaba, por lo menos dos horas, recuerdo que alguna vez, siendo yo muy pequeñita, me quedé dormida, en medio de la oración, error, era lo peor que se me hubiera podido ocurrir, fueron las veces que recibí de ella un gran pellizco, el cual me sacaba hasta las lágrimas, era para ella un lugar en donde tenía que guardar absoluto respeto y me lo hacía saber a cada rato, pero con dos pellizcos fueron suficientes para que entendiera. Íbamos también los domingos en la mañana y en la tarde, aunque después empecé a asistir, pasados unos cuantos años, los miércoles, sábados en la mañana y en la tarde y los domingos a ambos servicios... sí, me imagino lo que les pueda pasar por la mente, pero realmente, fueron esos años muy especiales para mi, las bases ahí están, muy bien aprendidas.

Vivía en una casa enorme, la recuerdo enorme, no sé si la veía yo así porque era pequeñita, pero a la hora de hacer el aseo, vaya que la encontraba de grandes proporciones, entre las dos hacíamos la limpieza. Me recuerdo en esos días, y me impresiono, de que era tan grato para mi todas esas experiencias. Tenía un gran jardín en su patio trasero, recuerdo que a la entrada de su casa, se podía ver un largo pasillo que conducía hasta el patio, desde donde, al fondo se apreciaba su hermoso y verde jardín. Tenía su casa llena de plantas, las cuales cuidaba con esmero, en su patio tenía, recuerdo, un enorme gallinero, en donde tenía gallinas ponedoras, gallos, gallinas japonesas, codornices, patos y hasta un pavorreal, el cual, lo tuvo poco tiempo; pero también tenía una jaula en donde tenía conejos, creo que ella misma no sabía cuántos había exactamente, porque hacían cuevas y de repente salían sin parar, recuerdo que era lo que más me gustaban. Le encantaban las aves, tenía además muchos, muchos pájaros. Tenía una enorme jaula en donde había, si mal no recuerdo, casi 100 canarios de diferentes colores, blancos, amarillos de diferentes tonalidades y hasta canarios mariposa, esos los recuerdo porque eran de diferentes colores, ya no me ha tocado ver otros; tenía también dos loros, de esos que hablan y que le llamaban por su nombre "Rrrrrrut"; y como olvidar aquel chonte, los periquitos del amor y su preferido, el cadernal, un pájaro rojo con los pelos parados. La recuerdo todas las mañanas, cantando uno de sus coritos preferidos, siempre cantando y limpiando las jaulas, ella unas, yo otras, me gustaba escucharla, mientras les preparaba el alimento especial a sus queridas aves... como no recordarla cuando veo alguno de esos animalitos...



Aquí estoy en el patio, con uno de los conejos y "catita" su perrita pequinés, tenía yo como cinco años.

Vaya, como olvidar esas largas trenzas que me hacía mientras comía el desayuno tan delicioso que me preparaba, ah! pero como olvidar los jalones que me daba, cuando estaba yo deteniendo con una mano mi cabeza, medio dormida masticando lentamente mi comida... y me decía, -Ándale tortuga, que se te va a hacer tarde para ir a la escuela...- desde siempre he sido lenta y malísima para comer, aunque lo poco que como, lo disfruto.

He aqui mi abuela con uno de sus conejos.

Recuerdo que siempre tenía algo que hacer, tenía un delicioso sazón para la comida, aunque mi madre, heredara el sabor de sus tamales, pero esas empanadas de higo que ella horneaba y sus deliciosas tortillas de harina, jamás las volveré a disfrutar, no con su sabor, era una magnífica cocinera, aunque recuerdo que si tenía una regla que se autoimpuso y seguía al pie de la letra, ella no cocinaba los domingos, era su día de descanso y era cuando nos reuníamos toda la familia, sin faltar uno sólo. Ah! que días aquellos... que hermosos recuerdos...

Ella hacía magia con sus manos, tejía, bordaba, hacía un sin fin de trabajos manuales, artesanales, diría yo, recuerdo que me enseñó a tejer, con gancho y aguja, tejía desde cobertores, manteles, capas, sombreros, bufandas, zapatos (si, unas chanclas divinas), tenía el talento de ver por dos segundos un tejido que le gustaba, incluso en la televisión y lo sacaba igualito. Recuerdo que tejió para mi un suéter rosa muy bonito, una capa y varios gorritos.

Hacía con sus manos, unos árboles bonsai de chaquira y lentejuelas, en donde le ayudaba a ensartar los diminutos canutillos y en donde pude ver, paso a paso, como terminaban siendo un esplendoroso árbol aquellas tiras de canutillos y lentejuela, tengo uno sólo, y lo conservo como un gran tesoro. Algún día me animaré a hacer los míos.

Tocaba el piano, cantaba divino, recuerdo que muchas tardes nos sentábamos las dos y ella tocaba su pequeño órgano que le regalara mi tío Rigoberto y que tenía en la sala de su casa, y las dos cantábamos al unísono... no era una gran pianista, pero para mí, era la mejor de todas.

Tenía yo recién cumplidos mis doce años, ya estaba en secundaria y mi mamá me llevó a casa, me puso en otra escuela, pero los viernes en mediodía, yo tenía ya lista mi maleta y salía corriendo a casa de mi abuela y pasaba con ella los fines de semana.

Era mi mejor amiga, mi madre, mi abuela, mi maestra, mi ejemplo, mi orgullo, mi confidente... era increíble lo bien que me entendía, en aquellos días, me gustaba un chico de la iglesia, y me dió por maquillarme, ponerme mis zapatillas de tacón alto y me peinaba de diferentes maneras, recuerdo que ella me prestaba su perfume y su maquillaje, algo que a mi mamá no ponía muy contenta, ese fue uno de los pocos motivos que las escuché discutir por mi causa, y tengo tan presente que mi abuela le dijo -Déjala, quiero ver como se va a ver de "muchacha", (de jovencita, quería decir), porque no alcanzaré a verla... - y no se equivocó... murió once días después de que yo cumpliera mis trece años...

Se acabó mi mundo... ha sido el dolor más grande que me ha tocado vivir en toda mi vida... tardé muchos años en entenderlo y otros tantos en aceptarlo. Los primero años me fue difícil hablar de ella, bueno, no lo hice, me dolía en el alma, y cuando escuchaba a alguien de mi familia que la mencionaban, me ponía muy mal. Pasaron más de 10 años para que finalmente yo pudiera hablar de ella sin romper en llanto. La he extrañado cada día de mi vida, y más en una fecha especial, en los momentos malos y sobre todo en los buenos... he buscado sin cesar su consejo, su abrazo, su beso, su bendición que nunca me faltó... Ahora pueden entender, que no es fácil para mi compartir esto, pero necesitaba hacerlo, de algún modo, cuando la recuerdo, siento que la tengo a un lado mío... bendiciéndome desde esa estrella, la más brillante de todas, y desde ahí me sonríe...

domingo, 17 de mayo de 2009

Vicente Fernández






Expo-Gan Sonora 2009

En mi ciudad, durante los meses de abril y mayo, año tras año, como en muchas otras, celebramos "La Fiesta del Pueblo", la famosísima Expo-Gan Sonora 2009. Es un lugar, creado específicamente para la recreación y convivencia familiar, en donde podemos apreciar la algarabía del mexicano, dándose cita para visitar la exposición ganadera e industrial de nuestro estado. Se ofrecen juegos mecánicos, plazas con música viva todas las noches, espacios en donde diferentes grupos musicales, sobre todo de música norteña, invitan a las miles de personas a bailar. Podemos encontrar también, un amplio menú de distintos platillos mexicanos, sobre todo nuestra carne asada, platillo típico de la región, además de un sinfín de puestos que ofrecen comidas rápidas, en fin, por buena comida y bebida no nos podemos quejar.

Así también, mientras damos el recorrido por sus, un poco, empolvadas calles, ya que todo ahí es natural, podemos observar los diferentes locales con sus distintas áreas de juegos, como encestar la pelota, tirar con una escopeta a los patitos que van dando vuelta y un sinnúmero de juegos más en donde finalmente nos ganamos una taza, un mono de peluche, ú otra cosa por demás inútil, pero siempre resulta emocionante ganarnos algo, aunque al otro día no tengamos idea ni donde colocar nuestros premios, pero la sensación de "ganar" es muy satisfactoria.

Se ve desde lejos los coloridos e iluminados juegos mecánicos, desde la gigantesca rueda de la fortuna, el martillo, el rotor, y tantos juegos más, de donde vemos a los adolescentes y jóvenes bajar con cara de "no me vuelvo a subir", pero que están ahí año con año.

Ah! y como dejar de mencionar una de las principales atracciones de estas fiestas, como es la visita al Palenque de varios artistas, mexicanos y extranjeros, que nos ofrecen su mejor función.

Me decidí a ir, aunque la verdad hacía años que no iba, ya que no me gusta la aglomeración de personas, pero me hicieron una invitación que no pude rechazar. Ir al Palenque a ver a uno de mis artistas favoritos... Vicente Fernández... lo único malo, es que ya no alcanzamos lugar en la primera fila, cuando compramos los boletos, ya tenían semanas a la venta y se agotaron rápidamente.

Estuve sentada en las filas de enmedio, estaba el palenque a reventar, a su máxima capacidad, esperando a "Chente", y claro, no podía faltar la gordita exageradamente eufórica, y borracha además, sentada enfrente de mi, y que además estuvo parada buena parte del tiempo, que cual ancha y alta era, al compás de la canción que entonaba Vicente, se movía pa' todos lados... son momentos como ese en que me lamento de ser bajita... lo bueno, es que le daba por ir al baño seguido, y tardaba una eternidad en regresar, ya que las filas en los baños eran interminables, fueron los momentos en que pude disfrutar a mi querido Chente en todo su esplendor, que de no haber estado las pantallas gigantes ubicadas estratégicamente, me hubiera perdido de disfrutarlo toda la noche, es increíble como se puede uno encontrar con gente tan desconsiderada con los demás.

Que voz, que presencia, que calidad de Señor, quien desde que entró "al ruedo" llegó entonando a todo pulmón una de sus centenares de canciones, acompañado en todo tiempo de su mariachi, y a un mismo coro, la multitud de las aproximadamente 10,000 personas congregadas ahí, entonábamos sus canciones. Pude apreciar a un Vicente Fernández con la voz intacta, esa que nos incita a que en cualquier reunión de amigos, cantemos sus canciones de amor, desamor, despecho y traición, las cuales no pueden faltar para sacar todo los sentimientos que guardamos dentro, claro acompañados, como debe ser, de un buen tequila. Estuvo Chente, sin hacer pausa alguna, cantando sus mejores canciones, entre beso y beso de todas las mujeres que se le acercaban para saludarlo, darle una flor, un beso y un abrazo, de repente le hacían llegar mensajes escritos en una hoja de papel, fueron tres sombreros vaqueros los que le aventaron desde las gradas, el cual él tomaba y los ponía un segundo en su cabeza, para después regresárselo a su público... que cosa más curiosa... Él estuvo ya entrada la noche, tomando un trago de wisky entre sus canciones. Es un señor, que realmente se da a querer entre los millones de personas que seguimos sus éxitos musicales desde hace años. Un completo y total orgullo mexicano.

Disfruté realmente el concierto de Vicente Fernández, todos y cada uno de los inconvenientes valieron la pena, aunque decidimos salir del lugar antes que todos, ya que a la hora de la salida se vuelve un embrollo, por nuestra parte, habíamos dejado lejos el carro en una gasolinera que estaba a unos doscientos metros del lugar y tomamos un taxi, lo hicimos igual a la hora de la salida y así nos ahorramos tiempo y contratiempos. Pero finalmente, la noche estuvo excelente, disfrutar en vivo a Vicente Fernández, no tiene precio.

Tomé algunas fotos, pero no salieron tan cerca como yo hubiera querido, incluso tomé video, pero aún no sé como subir videos propios a mi página, con mucho gusto, después lo comparto con ustedes.

Les dejo una pequeña muestra de la calidad de voz y presencia de nuestro "Mexicano Predilecto", el máximo exponente de nuestra Música Vernácula, a quien tuve la fortuna de disfrutar anoche...

domingo, 29 de marzo de 2009

A la espera de tu regreso...


Hoy es un día más en que espero tu regreso, un día más en que el reloj parece burlarse de mi, las horas se vuelven tediosas y los segundos, cada vez más lentos...

Traté de animarme un poco, salí a la calle en busca de algo que me distrajera, solo logré desesperarme con el tráfico terrible que me dejó atrapada en una interminable fila de impacientes conductores, todos con prisa por llegar a sus destinos. Es increible lo que mi ciudad ha crecido... ¿Porqué molestarme? Si no llevaba marcado ningún camino...

Decidí ir al centro, recordé que tenía que hacer algunas compras, y al hacer alto en uno de los cruceros principales, se paró enfrente de mi carro un joven con dos varas en sus manos, en donde en cada uno de los extremos había envuelto un paño, el cual lo impregnó de combustible, y le prendió fuego... empezó a hacer malabares con ellas... y quería que lo viera, cuando me sacó un susto de aquellos, que casi me bajo del carro y lo golpeo... estuve todo el tiempo mirando hacia abajo, tratando de no verlo... y al terminar, todavía me pidió dinero... ¡¿Pero que se ha creído?! después de angustiarme de esa manera, de poner su vida en peligro, pretende que todavía le festeje...

Seguí mi marcha, con el estómago todavía recogido, puse música alegre en mi cd player, con la esperanza de que mi humor cambiara... estuvieron Elvis Crespo y Ricky Martin cantándome sus mejores canciones, esas que en ocasiones he bailado con todo mi cuerpo... les dí la oportunidad de que me alegraran, fue inútil, nada podía hacer que te olvidara...

Llegué a la librería, esa que me queda de paso y donde me gusta tomarme un café con mis amigas... decidí entrar sóla, para tratar de leer el último libro que había comprado, el leer me manda a otro mundo, a otras épocas, a otra gente, a los paises más remotos... seguía guardando la ilusión de que te olvidaría aunque fuera unos minutos... Misión imposible.

Pasé por un encantador parque, era ya tarde, decidí estacionar mi carro y dar una caminata, pensé, si doy un recorrido observando a las personas congregadas aqui, tendré seguramente un respiro... sólo lograba encontrarte en esos rostros, en aquellas personas ajenas a mi existir... me senté un rato en aquella solitaria banca, el ambiente parecía conocer mi desdicha, la melancolía prontamente se adueñó de mi... cansada de intentarlo, me regresé a casa...

Era ya noche, recordé que no había cenado, mi estómago me avisó con un feroz rugido... me preparé un sandwich de roast beef acompañado de una fresca ensalada, recordé que es tu preferida... finalmente me dirigí a mi cama, cansada de tratar de olvidarte... decidí aceptar que dormida y en mis sueños... al fin llegarías... trataba de olvidar, si... de olvidar que habías muerto...

miércoles, 11 de marzo de 2009

Gracias... donde quiera que estés...



Gracias Einar, donde quiera que estés…

No sé porqué insisto en negar que en mi infancia tuve una buena época en donde realmente fui un tanto tímida, creo que la razón de mi negación es que nunca me gustó serlo. Luché para salir de esa condición, aunque en realidad, con quien me recuerdo un poco tímida, es con los niños que eran de mi edad. Siempre he sido reservada, pero nunca seria. Tiendo a hacer amigos con mucha facilidad, pero la mayoría en el sentido formal. Situación que no me agrada mucho, la verdad, inconscientemente termino así, creo que ya está en mí, y finalmente terminé por aceptarlo.

¿A que viene esto? Hace días vi a un muchacho, quien me recordó mucho a un amigo, aunque amigo, no sé si sea la palabra adecuada para nombrarlo. Era un compañero de clases, cuando yo estaba en secundaria. Recuerdo que era muy guapo, simpático con las demás niñas, y además lo recuerdo inteligente, aunque un poco destrampado. Era tremendo, ponía en revolución a todo el salón en un instante. Recuerdo todos los malos ratos que me hizo pasar durante esos tres años en la escuela, fue mi verdadero calvario. No sé, quiero suponer que abusó de mi condición de niña seria. Siempre encontraba motivos para burlarse de mí, siempre tratando de hacerme enojar, y lo conseguía.

Era él y tres compañeros más, quienes sólo por seguirle la corriente, me molestaban por igual, pero sólo cuando él se los pedía. Siempre estaban fastidiando y se sentaban cerca de mi. No se quedaba tranquilo hasta que me hacía enfadar, y era cuando finalmente se cambiaba de lugar. Hasta que un día, pasándose de "simpático", realmente me hizo encolerizar, me sacó de mis casillas, y fui a la dirección de la escuela a reportarlo, pues al otro día, ¡Dios Mío… fue peor!... A partir de entonces, se paraba enfrente de mí, y me hacía un saludo militar, y me decía -¡Sí, “Jefa”!-, y por supuesto que mis otros tres compañeros, de su pandilla, también. Les dijo, -Salúdenla, porque es la “Jefa”, me ha reportado a la dirección-, y a partir de entonces me llamó así, por los tres largos años… fue un verdadero tormento…

En los tres años, hubo una sola ocasión en que tuvo un detalle lindo conmigo. Cuando teníamos exámenes, esperaba a ver donde me iba a sentar, y una vez que yo me acomodaba en mi silla, les decía a mis compañeros, sus amigos, que se sentaran alrededor mío para copiarme; situación que me ponía un tanto incómoda y de nervios, ya que el maestro era muy estricto y sabía que si los llegaba a descubrir, terminaría por quitarme el examen a mí también. Pero no valía en nada que yo me molestara, igual se sentaban cerca de mi. Claro que siempre cuidé de que no me copiaran nada, creo que más bien fue por hacerles el daño. Pues bien, falté un día a la escuela, y al día siguiente, en cuanto me senté, corrieron a sentarse muy apurados a mi alrededor, y me pregunta – ¿Estudiaste “Jefa”?- ¿Porqué?- le cuestioné, -Hoy tenemos examen- me contestó, y muy preocupada le digo –No sabía… no estudié…- y lo que hizo inmediatamente, fue decirle a los compañeros – Vámonos de aquí, la “Jefa” no estudió- y acto seguido se cambiaron todos de lugar y se sentaron lo más lejos posible. La verdad, si me quedé muy triste y preocupada porque no había estudiado. Me dejaron sola… En eso llega el maestro, y él se levantó muy apurado y se sentó enfrente de mí, la verdad que yo estaba ahí, sin hacer nada, creo que esperaba algún milagro... no había estudiado y mi cabeza estaba completamente en blanco. De repente, veo que me pasa su examen, totalmente contestado, no lo podía creer… “mi enemigo”, ayudándome… me dio terror tomarlo, pero él insistió, tuve que hacerlo, porque movía la hoja del examen para que yo la tomara, no me quedó más remedio… el maestro podía verlo…

Lo copié… (espero que nunca lea esto mi maestro), y en cuanto se lo regresé, lo entregó y salió en silencio del salón, yo estaba todavía ahí sin poder creerlo… Claro que me saqué 100, los dos lo hicimos. Es un gesto que no he podido olvidar… aún y cuando ha pasado tanto tiempo. Terminado el examen, el siguió siendo el mismo tonto conmigo, no recuerdo haberle agradecido el detalle, nunca me dio la oportunidad, aunque la verdad, ya no lo veía igual. Terminamos secundaria y no lo volví a ver, hasta ahora, no sé que habrá sido de su vida, la verdad si me siento un poco intrigada, pero quien sabe... quizá un día, un gato comerá sandía…

PD: Quiero hacer una importante aclaración... no es que me sienta orgullosa por haber copiado el examen en esa ocasión, copiar nunca ha sido mi estilo, y disto mucho de fomentar ese hábito... fue la sorpresa del momento, lo que marcó para mí ese instante, es lo que quise compartir con éste escrito...

martes, 10 de marzo de 2009

Emiliana de Zubeldía






Emiliana de Zubeldía...

Corría el año de 1982, siendo yo muy niña, cuando mi madre, tal vez con la idea de mantenernos un poco ocupadas a mis hermanas y a mí, nos preguntó a quien de nosotras nos gustaría estudiar música, piano, para ser más exacta.

No puedo evitar referenciar que mi abuela materna, solía tocarlo, no era una pianista consagrada, pero no lo hacía nada mal, hacía sus intentos. La recuerdo tocando himnos cristianos en el órgano que le regaló mi tío Rigoberto, y lo tuvo un tiempo en su sala de estar. Muchas veces me sentaba con ella y la escuchaba tocar. Cuando se enteró que empezaría con las clases de piano, le dio un gusto enorme, y me motivaba a que siguiera.

Recuerdo que una tarde, me llevó mi mamá a la Escuela de Música, ya que fui la primera en aceptar la hermosa oferta, estuve una tarde con mi maestra Emiliana de Zubeldía, quien me hizo una prueba, antes de aceptarme como su alumna. Se sentó al piano, y primero empezó a tamborilear con sus dedos en la cubierta del mismo, tocando una melodía, me pidió que la siguiera, lo hice, claro, conteniendo un poco la risa, y fueron como tres diferentes melodías las que me hizo “tocar”. Después tocó unos acordes en su piano, y me los hizo cantar. Y me dijo – Tienes oído para la música, pero no voz para cantar, las clases empiezan el lunes, quiero que estés aquí a las siete de la tarde en punto-. Empecé a ir a clases junto con dos de mis hermanas, a la Escuela de Música del Instituto de Bellas Artes de la Universidad de Sonora, pero pasados unos días, mis hermanas dejaron de asistir. Continué yendo a clases de Solfeo los lunes en la tarde, a Historia de la Música los viernes y el siguiente año, empecé mis tan ansiadas clases de piano, los miércoles. Y así lo hice durante los siguientes cinco años.

En ese entonces, no comprendía la magnitud de la persona que tenía enfrente, no sabía que la experiencia que iba a adquirir iba a ser tan grata.

Emiliana de Zubeldía… Que nombre tan grande… digno de su persona. Dedicó 40 años de servicio entregada a transmitir la música y el arte en Sonora, vino a nuestra tierra desde España, su país natal, invitada por el Rector Manuel Quiroz para prestar los servicios por un año, para que integrara el Coro Universitario, el cual formó y existe hasta nuestros días, y se enamoró tanto de esta tierra que aqui permaneció hasta sus últimos días...

Hoy el teatro principal de la Universidad lleva su nombre, honor que le hicieron en vida, así como una gran plaza, en la cual podemos contemplar una pequeña estatua que tiene su figura, la cual fue puesta como uno de los tantos reconocimientos que aún sigue recibiendo.

El Coro Universitario encabezado por su directora, promovió una serie de relevantes eventos: diversos conciertos operísticos, de piano y espectáculos internacionales. En la sincronía de la misma época cobraron ímpetu las giras tanto nacionales como internacionales de las pianistas de Emiliana y del Coro Universitario. De esta manera éste fue escalando su clímax expresivo y expansivo, al tiempo que maduraban los pianistas y pululaban los cantantes.

Es tan vago lo que yo puedo explicar, no porque mi sentir sea difuso, sino porque era yo una niña, cuando me tocó compartir con ella. La recuerdo enérgica, exigente, demandante y cariñosa.

En aquel tiempo, le gustaba organizar Concursos de Piano, para los que estábamos en los primeros grados, recuerdo que en el único concurso que me tocó competir, quedaría en primer lugar. Fue mi máximo orgullo, obtener su sonrisa de satisfacción y recibir aquel diploma en donde lo firmaba dándome su aprobación. Fue en ese tiempo un gran reto para mí. Superado gloriosamente, gracias a Dios. Claro que no me comparo a algunos de mis virtuosos compañeros, quienes continuaron con su gusto por la música y hoy son unos destacados músicos a nivel nacional. Simplemente, me di el gusto de aprender algo que me gustaba y en ese momento, llenaba mis sentidos.

Me siento realmente privilegiada, de haber formado parte de los cientos de alumnos que tuvimos el honor de serlo. Son tantos los recuerdos que vienen a mi mente, de aquellos años hermosos en los que conviví con ella y con tantos compañeros… inigualables momentos. Emiliana de Zubeldía… estarás siempre en mis recuerdos.
Links que hacen referencia a mi querida Maestra Emiliana de Zubeldía...

http://www.emilianadezubeldia.uson.mx/biografia.htm

http://www.her.itesm.mx/academia/profesional/humanidades/musica/Emilianadezubeldia.html


Escrito en Memoria de la Mtra. Emiliana de Zubeldía, con todo cariño y respeto por Ruth L. Acosta.

viernes, 6 de marzo de 2009

Mi Baúl de los Recuerdos...


Tengo una hermana, fanática de la limpieza, pulcra a más no poder... que uno de sus pasatiempos es limpiar, limpiar y luego que termina, vuelve a limpiar... En nuestra adolescencia compartíamos la habitación, ella una cama, yo otra, ella dividió nuestro closet, así como nuestro librero... ya se imaginarán cuál era la mitad más limpia... Tengo muchas manías, y una de ellas es conservar cosas que tienen un valor especial, así sea la cubierta de un dulce, una flor seca... cuadernos usados, los que en su momento consideré que alguna vez podría necesitar consultar... bueno, tantas y tantas cosas absurdas para muchos quizá... pero que para mi tienen un gran valor, sobre todo sentimental...

En una ocasión que llegué a casa, por la tarde... Oh! sorpresa... mi hermana acababa de dividir el espacio en nuestro librero, y como yo estaba ocupando parte de su territorio, pues amontonó mis cosas a un lado, el lado que me tenía asignado... lo que cabía, por supuesto, y lo demás decidió que ya no servían, cosas que terminaron en el basurero... y bueno, ya se imaginarán el ataque de histeria que me dió... salí corriendo a rescatar "mis preciados tesoros" pero era demasiado tarde, me dí cuenta de la falta un día después...

Claro que recuerdo que en esa ocasión, me molesté mucho con mi hermana, la creí injusta conmigo... le reclamé enérgicamente respetara mis "derechos humanos", tratando de proteger mi "derecho de la libertad de propiedad" bueno, mi "derecho a acumular cosas...", (aunque no estoy segura de si ese sea un derecho que esté contemplado en nuestra Constitución...) le pedí que no se metiera con mis "amados tesoros" y ella me pidió que respetara su espacio... pues así lo hicimos, con el tiempo fuí recolectando más tesoros y ella fue haciéndose experta en los diferentes tipos de limpiadores que existen en el mercado...

Con el transcurso de los años, formó cada quien su familia, ella en su casa, una casa totalmente limpia (y desinfectada...), libre de impuresas y de "tesoros" que no ocupen inútilmente un espacio en su impecable paraíso... y yo en la mía, con Mis Baúles llenos de Recuerdos... los cuales están rebosantes y cerrados forzosamente... hace tiempo abrí uno, aunque tengo mis "tesoros" guardados en donde hay espacio... hace poco, finalmente (y por necesidad) tuve que "hacer limpia" para poder guardar otras "reliquias"... pude ver las "maravillas" que he guardado por tantos años... pude ver cartas, tarjetas, una armónica, fotos, libros, muchos libros, juguetes, rompecabezas, recortes de periódico, chocolates, si, chocolates... y tantas y tantas cosas más... claro que disfruté mucho de mis tesoros... mis hermosos recuerdos... aquellas tantas cartas de mis amigas, y las tarjetas escritas como señales de amistad... aquellas fotos capturadas en momentos que parecían no terminar... Oh! Recuerdos, hermosos recuerdos que hacen mi alma vibrar...

Sé que los vicios tienen cura, pero no sé si las manías las tendrán... no es que me pesen mis recuerdos, pero ya no tengo espacio en donde acumular... tendré que pedirle a mi hermana, que un dia venga a mi casa, y con los ojos cerrados decida que tirar... ella no se tentará el corazón, pero sé que si yo lo hago... no dejaré de llorar... ya me he deshecho de cosas, que a otra gente pudiera interesar, pero a mis baúles llenos de recuerdos, aún no los puedo tocar...

¿Alguien sabe de una cura para las manías que me pudiera regalar? La necesito urgentemente, ú otro espacio más grande tendré que buscar...

lunes, 2 de marzo de 2009

No lo soñé... así pasó...

No lo Soñé... Así pasó...
Varias veces he recordado, en mi mente y con palabras, lo que me sucedió hace algunos años... de recordarlo me da escalofrío... una sensación que no sentí en el momento, al contrario, sentí una calma después de vivir segundos llenos de angustia, que me parecieron eternos.

Fui al centro de la ciudad, en la tarde para buscar un vestido para la boda de mi hermana, no tenía carro, así que sólo me dejaron y acordamos que me esperarían en un lugar determinado, a unas cuantas calles de la última tienda, donde finalmente hice mis compras. Se me hizo tarde, era media hora después de la convenida... llegó la oscuridad que traen consigo las horas tardías...

Apresuré mi paso, vi las calles semivacías, había poca gente, las tiendas estaban ya cerradas. Pensé, -si no me doy prisa, pensarán que me he ido-... Decidí tomar atajos, crucé calles en donde la oscuridad imperaba... era mayor mi desesperación por que me dejaran.

Di vuelta en una esquina, me detuve repentinamente al ver completamente vacía y obscura esa larga avenida, dudé cruzar por ahí en ese momento, regresarme implicaba tardar más tiempo, decidí hacerlo, le pedí a Dios que la pasara conmigo... tuve temor, cuando al temor rara vez lo encuentro... sentí miedo de sentirlo...

Cuando iba a media cuadra, vi a lo lejos, a través de la oscuridad, a un hombre parado en una esquina recargado en la pared, mi corazón se detuvo, cuando lo vi correr hacia mi... en un segundo lo tenía enfrente, cara a cara, recuerdo que no salió mi voz, quise gritar y no pude, di un paso hacia atrás, intentó rodearme con sus brazos, pero no lo logró, ni siquiera me tocó, lo vi a un centímetro de distancia... pude ver claramente como se desconfiguró su rostro, cuando miró atrás de mi... su rostro estaba completamente perplejo... vi un horror en su mirada, lo escuché agitado, trató de emitir un grito, pero enmudeció y salió corriendo... me quedé ahí parada, por unos segundos... mis piernas aún temblaban, trataba de comprender que había pasado... hasta ahora no lo entiendo.

Mis manos tiemblan en el teclado, de tan sólo recordar ese momento... salí corriendo por mi lado, di vuelta en la esquina y ya me esperaban impacientes... me subí al carro y guardé silencio, no hablé del asunto sino hasta varias horas después... no tenía claro que era lo que había pasado... simplemente dí gracias, y las sigo dando...

No soy dada a buscar conclusiones a lo que escribo... pero en ésta ocasión será diferente, será que después de escribirlo, no he dejado de recordar y agradecer la experiencia...

CONCLUSIÓN 1:Una de las cosas que quedaron claras para mi, a partir de ese día, es que no importa lo fuerte y segura que me sienta, sé que necesito de la luz, fuerza, protección y bendición de Dios en mi vida, en mi camino... Muchas veces, cruzamos por tiempos difíciles, sorteando todo tipo de pruebas, y como en ocasiones no tenemos la necesidad de luchar, pasamos inadvertido el hecho de que Dios estuvo ahí, bendiciéndonos, en silencio... Siempre necesitaré a Dios en mi vida... y doy gracias porque siempre está conmigo.

CONCLUSIÓN 2:Hay algo que me he estado preguntado en el transcurso de estos años... ¿Será que mi Ángel de la Guarda está muy feo? ó ¿Será que ese señor se asusta con lo bello? y otra interrogante que tengo... ¿Porqué no se me habrá ocurrido mirar hacia atrás en ese momento?... He pensado que me gustaría encontrarme algún día con este hombre sólo para preguntarle que fue lo que vió, que me contara su experiencia desde su punto de vista... Sólo eso...

martes, 24 de febrero de 2009

Un Recorrido por mi Alma Máter...


Recorriendo mi Alma Máter...

Hoy fue un día hermoso... son las 7:20 de la noche, y la sonrisa continúa dibujada en mi rostro... hoy dí un recorrido por mi Alma Máter, mi universidad... Es tan satisfactorio darme cuenta que muchos de los maestros que alguna vez me dieron clase, aún me recuerdan y lo más emocionante para mi, es que me recuerdan con cariño...

Fueron algunos años los que estuve dedicada a sacar adelante mi carrera profesional, lo hice a una edad, en la que ya tenía unos cuantos años más que la mayoría de mis compañeros de estudio. No estaba dentro de la edad promedio, pero encontrándome en las mismas condiciones, no cabe duda que lo repetiría nuevamente.

Como olvidar esas noches de desvelo antes de presentar algún examen; esas prácticas que teníamos que entregar y que parecían interminables, las veces que nos juntamos en casa para trabajar en equipo; el preparar presentaciones y exposiciones ante el grupo ó incluso ante un auditorio plagado de estudiantes, lo que nos permitió aminorar nuestra fobia de hablar en público; la preparación de proyectos con ideas muy interesantes, en donde se pusieron al descubierto la capacidad, así como la creatividad, talento y entusiasmo de los compañeros al presentar ideas inovadoras e incluso inventos que sirvieron como marco en varios eventos que prepara el área de mercadotecnia año con año en mi universidad, y ha sido cuna de verdaderos hallazgos de gente emprendedora y con ganas de triunfar;
el prepararnos árduamente en fines de semana, dias festivos, en tantas tardes y noches en casa de mi querida Maestra Guillermina Álvarez, para representar a nuestra universidad, compitiendo con otras universidades a nivel nacional y con la frente muy en alto, ese viaje de estudio, del cual puedo contar tantas anécdotas, en donde reunirme con mis compañeros para disfrutar de un buen momento, nunca estuvo de más, si, son tantos los recuerdos que vienen a mi mente... Fue una de las mejores etapas de mi vida. Siempre lamenté no haber estudiado mi carrera cuando lo debí haber hecho, aunque me queda claro que para estudiar no hay una edad determinada, basta con tener las ganas suficientes para hacerlo.

Esos años, en los que no estudié, claro que no los doy por perdidos, al contrario, fue un tiempo muy bien aprovechado, empecé a trabajar desde muy jovencita, a mis 16 años, y estar en el ambiente laboral me dejó también grandes amigos y sobre todo grandes satisfacciones. No lo cambiaría por nada.

Encontré a mi paso por la universidad, compañeros estudiantes, maestros, personal administrativo, que finalmente se convirtieron en grandes amigos. Lo curioso es, como está cada clase tan presente todavía en mi memoria. Tuve el privilegio de escoger a mis maestros, siempre los mejores en cada área, y de cada uno pudiera contar interminables relatos... Si supieran lo agradecida que les estoy, por dejar un pedacito de ellos en mi.

Siempre he pensado que hay un tiempo para cada momento, hay un tiempo para estudiar y aprender, y hay otro para compartir con las personas, creo que es importante no perder de vista, que en la vida es imprescindible mirar a todos lados, y percibir a la gente que está a nuestro alrededor y darles la justa atención, todos necesitamos de todos y todos queremos ser escuchados, finalmente, compartiendo con los demás, es como aprendemos.

Le comentaba a un compañero, hace algún tiempo, que lo que llamó mucho mi atención al entrar a la universidad, es darme cuenta de que cada cabeza es un mundo, cada quien con sus propias ideas y sus formas muy particulares de vida. Todos merecemos ser escuchados, pero sobre todo, todos merecemos respeto. Tenemos que aprender a tolerar los diferentes tipos de pensamientos, en muchos de los cuales podemos no estar de acuerdo, y en otros podemos coincidir, pero ahí está la clave: Aceptar la diversidad de ideas y respetarlas. Para mi "universidad" significa lo que engloba la palabra en si, universidad de razonamientos.

El visitar mi Alma Máter, significa ir a casa, y es tan gratificante ver como ha sido "rejuvenecida", mejorada y está siempre superándose a si misma. Cada vez que acudo a mi casa, encuentro gratamente importantes novedades, es una universidad que se ha mantenido a la vanguardia en cuanto a actualización en conocimientos y tecnología.

Hoy estuve feliz, compartí unos momentos con varios maestros, muy queridos todos, y que no terminaría nunca de nombrarlos, son tantos... pero en especial con 'Mi Maestro', Mi Asesor, Mi Mentor, Mi Amigo, Mi Cómplice, Mi Segundo Padre... con el Maestro Manuel Morales, con quien forjé una bella amistad. Es una persona que admiro y respeto profundamente, a quien le guardo un especial cariño, con quien siempre he contado y contaré, sin duda alguna. Quien siempre me ha motivado, no sólo a ser una buena profesionista, sino sobre todo a ser una buena persona. ¿Cuantos años tomándonos nuestra tacita diaria de café? Todas las historias contadas y las experiencias compartidas... Es una persona con quien puedo platicar de cualquier tema que "nos pegue la gana", en quien tengo depositada una total confianza y la certeza absoluta de que siempre estará deseando lo mejor para mi. ¿Que puedo decir? Simplemente que lo ADORO, y en esa palabra guardo todos los mejores sentimientos que le puedo ofrecer a alguien muy querido.

Es lindo saber, que a mi paso, he dejado amistades muy profundas y sinceras, de esas que se dan para siempre... Hoy fue un día muy provechoso para mi, hoy fuí feliz... y con eso
me basta.

lunes, 12 de enero de 2009

Mi Querido Jorge...


Jorge Sandoval Chávez


Cuando me hubiera imaginado que aquél compañero de clases tan atento, tan inteligente y callado, con aquella mirada de niño, no era sino un reconocidísimo Doctor en Óptica, con Maestría en Óptica y una brillante Licenciatura en Física, un excelente maestro distinguido de la carrera de Físico-Matemático de la Universidad de Sonora, fuera aquel sencillo compañero de clases de la materia Administración de Operaciones, que por fortuna me tocara compartir durante mi paso por la universidad.


Emilia Ezrré, compañera y amiga de la universidad, con quien me tocó compartir varias materias en la carrera, coincidimos en esa materia y conocimos a nuestra querida "Patita" Patricia Arrizon, con quien nos reuníamos para compartir dicha materia en nuestro salón de clases, un día de tantos nos tocó hacer un trabajo en equipo en casa de Patita, y fué que nos enteramos que Jorge, nuestro compañero de clases, era el amado esposo de Patita, quien la acompañaba en sus clases para apoyarla, como lo hiciera toda su vida, tenía no sólo Patita quien le volviera a explicar la clase, sino también nosotras. Fué el inicio de lo que resultara una entrañable amistad, "Los Cuatro Mosqueteros", quienes a partir de entonces, compartiríamos los mejores y más importantes momentos de nuestras vidas.


Nunca olvidaré a Jorge, quien se convirtió en un gran amigo, me tenía una gran estima, me lo dijo y lo demostró en inumerables ocasiones. Recibí de él, de manera inadvertida y desinteresada un apoyo tan grande, que nunca encontraré las palabras suficientes para agradecerle. Continuó por mucho tiempo, apoyándome en mis exposiciones de otras materias, en donde ya no éramos compañeros de clases, y lo curioso era que siempre se mostró muy preocupado y ávido de ayudar. El cariño era recíproco, él lo sabía, y claro que siempre contó con mi apoyo incondicional, Él y Patita, con quien continuó una gran amistad.


Él se entregaba por completo a sus amigos, tuvo cientos de ellos, tenía la bella manía de festejar los cumpleaños, tenía pocos alumnos y rápidamente se hacía amigo de ellos, esas carreras se caracterizan por la baja afluencia de alumnos, seguramente porque se necesita gente con "mucho seso"; y tuvo siempre el hermoso gesto de festejar el cumpleaños de cada uno de sus alumnos, en su casa. Fuí a su casa muchas veces, y era curioso observar, que aún teniendo una casa tan enorme y hermosa en la que vivía, así como los carros más lujosos y equipados, siempre conservó la sencillez en su persona, y la modestia de caminar largos trayectos toda su vida, nunca manejó, simplemente porque disfrutaba caminar, prefería ser copiloto y disfrutar el recorrido.


Lo recuerdo muchas veces siendo el anfitrión perfecto en nuestras veladas de "Los Cuatro Mosqueteros" en su casa, nos servía amablemente las botanas y el vino que nunca faltó en su mesa. La calidez, ternura y simpatía siempre estuvieron presentes en él, era una persona de sanas ocurrencias, con la sonrisa siempre en sus labios, y siempre vi en él, la inocencia de un niño. Era amante de la naturaleza, pero sobretodo de los animales, tenía cuatro perritos, una poodle, la consentida, tenía también como 15 gatos, recuerdo que comentó que recordaba que tenía cuatro gatas y tuvieron cada una sus tantos gatitos, cada uno con su nombre, los adoraba, se quedó con todos, tenía seis pavorreales y dos o tres aves del paraiso en su patio. Recuerdo que todos sus animales, incluyendo los pavorreales, estaban en total libertad, podían ir y venir, claro que un pavorreal salió volando y no regresó, creo que perdió el camino, y le pudo, ó alguien se lo quedó, ya que uno a uno los animales llegaban por si solos a su hogar, les compraba la mejor comida, sacos enteros, me tocó comprobarlo varias veces. El patio de su casa es enorme, lleno de animales y plantas, en donde compartimos muchas cenas y cumpleaños, los cuales fueron todos inolvidables momentos.


Su partida fué muy sentida y difícil, no sólo para Patita y Jorge su hijo, quienes tenían un Ángel en casa, sino también para nosotros sus amigos.


Él era el Director del Área de Laboratorios, en el Depto. de Física. Recuerdo que en una de tantas ocasiones que lo visité en su oficina, estaba yo trabajando en su computadora, complementando un trabajo en equipo, recuerdo que esa tarde trabajamos Él y yo árduamente, y por cierto que ese trabajo, fue uno de los mejores. Repentinamente se levantó y observé que estuvo preparando con toda la calma, de que él hacía gala, varias luces y demás, que en su momento no entendía, pensé en mis adentros "seguramente tiene mucho trabajo" y seguí con lo mío. De pronto fue por mí, y Ah! Que hermosa sorpresa!!... Me dijo, -Tengo algo que quiero mostrarte- Apagó la luz, y encendió otras... Dios Mío... lo que vieron mis ojos! Me mostró algunos de los experimentos que él hacía, -Esto es lo que hago- me dijo. Y pude ver como se reflejaba, no como una sombra, sino una especie de fotografía de un foco que prendió en una hoja de papel blanca, fue algo impresionante, nunca entendí como logró eso... claro que estuvo explicándome porqué el efecto en el papel, con palabras que no pudiera repetir nunca; me mostró una línea de luces de rayos X y/o rayos Gamma, que unía unos con otros, cruzándose entre sí, con los cuales logró que un objeto se reflejara en otra parte de la habitación, y no sólo eso, sino que lo veía a tercera ó cuarta dimensión, era un cubo, que podía ver perfectamente sus cuatro lados, al moverme un poco, y era el reflejo de una fotografía, simplemente increíble!! Recuerdo también que al poner enfrente de mi una pelota que flotaba en el aire, me dijo -Agarra la pelota-, juro que traté y traté, era un pelota tan real, veía flotar la pelota a unos centímetros de distancia, pero por más que lo intenté nunca lo logré, recuerdo que se rió mucho de mi cara de asombro, y me dijo -Yo hago sólo el siguiente trabajo de equipo, si logras agarrarla -, claro que lo volví a intentar, pero fué prácticamente imposible. Después de reirse un rato de mi, me dijo el secreto. Eran dos especies de platos, que en realidad eran dos espejos cóncavos, uno sobre el otro, el de arriba con un agujero en el medio, y claro, adentro estaba la pelota que se reflejaba en el aire... Como olvidar ese hermoso detalle que tuvo conmigo...


Fueron pocos años los que me tocó compartir con Él y su familia, pero que los he de atesorar en mi recuerdo, hasta el día que me toque reencontrarme con Él, en el Cielo, el cual ya era su hogar desde antes. Dios sólo nos lo prestó, para recordarnos que existen personas tan ó más maravillosas que un Ángel.


Cada 14 de Febrero, día que me tenía presente, siempre me llamaba para felicitarme y agradecer mi amistad, recuerdo que el primer 14 de febrero después de su partida, me dió tanto sentimiento, cuando en un momento de distracción, estuve esperando su llamada, y de pronto me dí cuenta que ya no estaba con nosotros... sentí que alguien apretaba fuertemente con un puño mi corazón, me dolió en el alma.


Comparto algunas de sus notas, que me escribió desde su laboratorio...


Jorge Sandoval Chavez

Departamento de Física

Universidad de Sonora


Que tal Ruth, como estás. Los esperamos por acá, vengan cuando gusten. Nomás háblale a la Paty, ya sabes que ella siempre anda corriendo para todos lados. Nuevamente, Felicidades.


Saludos‏
De:
Sandoval (sandoval@tochtli.fisica.uson.mx)
Enviado:
lunes, 05 de junio de 2006 10:27:21 a.m.
Para:
acostahtur@hotmail.com


Jorge Sandoval Chavez

Departamento de Física

Universidad de Sonora


Hola Ruth. Te mando saludos desde mi laboratorio. Felicidades, me dijo un pajarito que te habían comprado auto nuevo. Haber cuando le damos el remojo. Vayan a la casa antes de irse de vaciones. Hasta luego y nuevamente, felicidades.



Saludos‏
De:
Sandoval (sandoval@tochtli.fisica.uson.mx)
Enviado:
martes, 28 de marzo de 2006 08:34:48 a.m.
Para:
acostahtur@hotmail.com



Jorge Sandoval Chavez

Departamento de Física

Universidad de Sonora


Hola Ruth, BUENOS DIAS. La presente va con la única finalidad de saludarte. Espero que te la estés pasando muy bien en compañía de tu familia. Espero que en tus materias vayas al 110%. Hasta pronto.



pregunta‏
De:
Sandoval (sandoval@tochtli.fisica.uson.mx)
Enviado:
lunes, 31 de octubre de 2005 07:49:42 p.m.
Para:
acostahtur@hotmail.com


Jorge Sandoval Chavez

Departamento de Física

Universidad de Sonora


Hola Ruth, recibí y vi tus correos, están muy bonitas. Gracias.Ruth, como ahora no hubo clase en el edificio 9Q2 (me dijo la Paty), me imagino que se pospuso la exposición. Me gustaría que me dijeran para cuando es. Estamos en contacto, me saludas a la Emilia. Hasta luego.


Gracias Amigo, estarás siempre en mi recuerdo...




PÁGINAS QUE HACEN REFERENCIA A JORGE SANDOVAL CHÁVEZ



http://www.cifus.uson.mx/Personal_Pages/rodolfobernal/revistadefisica/200601/65.pdf

http://groups.google.com.mx/group/materialesunison/msg/811cdf39e8e344bc

http://paginas.fisica.uson.mx/concurso.regional/semblanza.html

http://www.universia.net.mx/index.php/news_user/content/view/full/47348/




Escrito en Memoria del Dr. Jorge Sandoval Chávez,
con todo respeto y cariño, Ruth L. Acosta