martes, 24 de marzo de 2009

Mis medallas y trofeos


Este relato nace de una historia que me contaron... espero la disfruten...

Estuve un tanto triste... traté de platicar con mi papá esa mañana, como tantas otras y no hubo respuesta de su parte. Me recuerdo con mis compañeros de la escuela, bromeaba con algunos de ellos, haciendo mis habituales chistes y cómo ellos, me los festejaban; trataba de mantenerme contenta, de no pensar en lo que me esperaba en casa. Tengo tres hermanos y una hermana. Mi papá, serio como siempre, sin tomarnos en cuenta para nada, le tuvimos siempre un gran temor, cuando él llegaba, el miedo era todo lo que reinaba. Mi mamá sumergida en los problemas cotidianos que trae consigo el hacerse cargo de cinco niños y la administración de su casa.

Estaba en cuarto grado de primaria, notaba algo raro en mis pies, parecía que tuvieran vida propia. Un día, estando en mi escuela, a la hora del recreo, haciendo caso a ese cosquilleo que sentía cuando veía a los niños correr, se me antojó correr atrás de ellos… los seguí, y sin percatarme vi que rápidamente los dejé detrás. Para mi sorpresa mi maestro de física me estaba observando, y me invitó a que entrara en una competencia de carreras, que se iba a dar en la escuela, contenta porque alguien notó mí empeño, acepté enseguida. Al fin era tomada en cuenta…


Y así, de pronto, me encontré en la competencia. Empecé a hacer calentamientos, me estorbaban mis tenis y decidí quitármelos… corrí descalza como “alma que lleva el diablo”, y gané… así empezó mi carrera en atletismo… seguí compitiendo por muchos años mientras estuve en primaria y secundaria. Las competencias eran cada vez más exigentes. Eran cada vez más metros… empecé a recibir reconocimientos especiales en mi escuela… siempre mi familia estuvo enterada de mis logros, y para mi tristeza, nunca me acompañaron, ni siquiera a recibir mis premios… Llegaba con mis medallas y trofeos a mi casa, y a nadie le importaba, tenía una caja de cartón en donde guardaba con mucho cariño las muestras de mi esfuerzo, la caja estaba llena. Nunca recibí una felicitación de parte de mis padres, ni de mis hermanos. Simplemente lo acepté como lo que era, algo muy mío, algo que disfrutaba.

Siguieron las competencias a nivel municipal, entre las diferentes escuelas, después a nivel estado y luego regional. Me había convertido en toda una campeona, a pesar de todo, iba bien en mis estudios, terminé con los mejores promedios e incluso una mención honorífica…

Las competencias empezaron a ser fuera de mi ciudad, era feliz representando a mi escuela, a mi ciudad, a mi estado… los premios seguían llegando… En aquel tiempo mi medio de transporte eran mis dos pies, caminaba mucho, lo disfrutaba… un día, fui por una de mis compañeras de atletismo a su casa, íbamos a ir a entrenar, era una compañera que a duras penas alcanzaba los terceros lugares, recuerdo que no estaba lista, y me hicieron pasar a la sala de su casa… Cuál sería mi sorpresa que al entrar a aquel hogar, vi que estaban colgados, con todos los honores, en la pared principal, las dos ó tres medallas de mi compañera… ví que con mucho cariño, salió su mamá a despedirnos, contenta con su hija “la campeona”, recordándole lo orgullosa que se sentía de ella y le dio sus bendiciones, no pude evitar observarlo, y de pronto me inundó una fuerte nostalgia.

Llegué esa tarde a mi casa, y saqué de debajo de mi cama, aquella vieja caja de cartón y saqué una a una mis muestras que me decían que yo era buena en lo que hacía, clavé unos cuantos clavos en la pared de mi cuarto, y con cariño colgué mis relucientes medallas, acomodé también mis innumerables trofeos en los estantes que tenía en mi habitación… nadie los advirtió…

Recuerdo que un día, la competencia de atletismo regional se iba a dar en mi ciudad, le avisé a mi mamá, aunque en el fondo sabía que eran palabras al aire, a ella no le importaba, pero aún así le dije –mamá, mañana en la tarde competiré representando al estado, las competencias serán aquí, en el deportivo de la universidad.- Al otro día salí a hacer unos trabajos de la escuela, se me hizo tarde, ya casi iba a ser hora de mi competencia y decidí irme al deportivo corriendo, eran tanta mi euforia y mis nervios que atravesé calles y avenidas a tranco largo. Por fin llegué, ya estaban todos en la línea de salida, al verme mi entrenador me dijo –No has calentado, tómate unos minutos- le dije, no se preocupe, vengo corriendo desde muy lejos, lo cual representaba muchos kilómetros recorridos. De pronto me percaté que, entre las filas estaban mi mamá y una tía, después me enteré que llegaron, porque habían ido al centro y les quedaba de paso y decidieron llegar a ver de que se trataba en lo que estaba su hija, así me lo dijeron. Pero fue tanta mi emoción al verlas, “Había ido mi mamá a verme, no lo podía creer”. Me sentía tan nerviosa, ya no era tanto la competencia, sino demostrarle a mi mamá de lo que era capaz… Corrí los primeros cien metros, sin hacer caso a lo que el entrenador me había marcado, las reglas que me sabía de memoria… apreté con toda mi energía… “Mi mamá me estaba viendo”… de repente, me sentí sola en la pista, hice un medio giro a la izquierda y miré sobre mi hombro para ver donde venían mis compañeras… no lo podía creer, venían muy lejos… seguí apretando mi marcha, no lo podía evitar, era tanta mi euforia porque mi mamá estaba presente, por fin, en una de mis carreras… al llegar a la meta, en primer lugar, vi que estaba mi entrenador esperándome... mi vista se nubló, vi todo negro, fue tan grande mi esfuerzo… el alcanzó a tomarme en sus brazos y me dijo –no te detengas, sigue corriendo- así lo hice hasta que mi corazón dejó de latir tan aprisa que parecía que iba a salir de mi pecho, me faltaba el aire… no caía en cuenta de lo que había logrado… de repente, estaba yo esperando la felicitación del entrenador, pero para mi sorpresa, me di cuenta que estaba enojado conmigo… me gritó –¿Porqué hiciste eso? ¿Porqué volteaste hacia atrás? ¿No sabes lo que pusiste en riesgo? Perdiste fracciones de segundo, además de que pudiste haber tropezado y tener una lesión muy fuerte…- Y finalmente me dijo, -Te felicito, has roto la marca nacional. Eres la campeona.-

En mi casa, al parecer nadie advirtió mi triunfo, nadie comentó nada.

Un día, dado que siempre he sido de carácter fuerte, tuve una discusión muy fuerte con mi hermana, recuerdo incluso que nos fuimos a los golpes, y me defendí dándole un puñetazo en su barriga… la dejé sin aire por unos segundos, me asusté y me arrepentí en esos momentos, en eso llega mi mamá y por supuesto que además de darme una buena paliza, me prohibió que siguiera en atletismo… lloré, supliqué que no me apartara de mi amado pasatiempo, no hubo súplica que valiera, no hubo remedio. A los días se presentó mi entrenador a casa, para pedirle a mi mamá que me diera permiso de competir, ya que estaba seleccionada para ir a los juegos panamericanos. No hubo poder humano que hiciera desistir a mi mamá de la decisión ya tomada. Finalmente me olvidé de lo que tanto amaba…

Ese día, con una tristeza atravesada en mi alma, decidí tomar todas mis medallas y trofeos y tirarlos a la basura… pensé, ¿Que caso tienen? a nadie le importa… Y así pasaron varios años. Me olvidé de ello. Hice mi vida, me casé, formé mi familia y me fui a vivir lejos.

Un día llamaron para avisarme que mi padre había muerto, estuvo varios años enfermo de su corazón. Llegué al funeral, cuando ya estaban por poner sus cenizas en el nicho de la iglesia. Me aparté de la gente, no me gustan las condolencias. Llegó un señor, me dijo –¿Tú eres la hija contadora? ¿La ganadora de trofeos y medallas? ¿La que se graduó con honores?, soy el mejor amigo de tu padre, él siempre hablaba de ti, no tienes idea de lo orgulloso que estaba de ti y de tus hermanos…- Tenía razón, no tenía idea, no lo sabía, ¿Como saberlo si él nunca nos lo dijo?

Al otro día de su funeral, mi mamá necesitaba unos documentos de mi padre, recordé que el tenía un baúl donde guardaba las cosas más importantes, lo saqué para ayudarle a mi mamá a hacer algunos arreglos… Dios Mío! No podía creerlo! Estaban en ese baúl todas mis medallas guardadas en una funda de terciopelo que mi papá había mandado hacer para cada una… ¿Cuando las había tomado del basurero? ¿Porqué nunca me dijo? Me di cuenta en ese momento, que aquel señor tan serio, tan reservado, tan fácil para la ira, tan temido por sus hijos, guardaba muy profundamente también sus sentimientos. Sí papá… yo también te quiero.

30 comentarios:

LA CALLE VACÍA dijo...

Mi querida amiga, es precioso pero muy triste. Mi abuela decía una frase que viene muy bien al caso, es: "que hace un perro con una pedrada si no le dan", para que te sirve que te quieran si no te lo demuestran ni te lo dicen. Creo que no hay cosa más bonita ni más reconfortante que decir..., gritar tus sentimientos.
Un beso wapa (a ver si te llega tan fresco como los tuyos ;))

Adolfo Payés dijo...

WOW belleza de texto nos entregas, cuanta ternura pesar de sentimientos guardados en el silencio..

excelente...

me ha gustado mucho...

saludos fraternos

un abrazo inmenso con cariño..

salvadorpliego dijo...

Bravo!!!!! Bravísimo!!!!!! Que increíble belleza. Me pongo de pie para aplaudir.

Mundo Animal. dijo...

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Un angel te guarda un perro al quien amar
te cuida de los demas le ladra al intruso
te puede dar todo el amor del mundo.
Cuando le cuentas tus cosas y no te delata
nada mas te regaña cuando te gruñe. de ti
no huye, te levanta en cada mañana con sus
lamidos como si fuesen palmadas.

El te quisiera decir cosas que el sabe y tu no
secretos que los demas guardan , el perro lo
sabe cuando al ladrarte va a contarte ,mientras
el humano le dices te delata habla no ladra
y a lo mejor no te dice nada por que alguna gente
es mala , tu mascota nunca te dara la espalda
al menos que las dos esten pegadas.

Cuida Tus sueños te mira con aprecio
te ofrece el cielo cuando la cola se esta
moviendo es incapaz de traicionart e por
que siempre esta ahi para amarte..
Juega contigo te da mordiscos y le Haces
cariño te llama se pone a tu lado para que
lo abrazes y le hables para que no le ladres.
Aut: Mariana

*.Buenas tardes Ruth, pase a saludarte y agradecerte tu compañia en Mundo Animal, un beso de tu amiga Estrella.*

Ruth L. Acosta dijo...

Hola Santi... gracias por visitarme desde tu "calle vacía"...

Si, en realidad es triste, creo que nadie deberíamos de pasar por momentos tan fuertes y que nos pueden dejar marcados... pero fíjate que difiero un poco contigo... yo sí creo que, finalmente, el que mi amiga haya confirmado el amor que le tuvo su padre, es muy importante para ella, creo que más triste hubiera sido que ella, ni sus hermanos nunca lo hubieran sabido... y en lo que más la admiro, es el que ella nunca le haya guardado rencor, al contrario, claro que después de algunos cursos especiales que tomó, porque no son cosas fáciles de asimilar... pero gracias a Dios ella lo ha superado, y platica ésta experiencia precisamente para eso, para que no olvidemos lo importante que es demostrar el afecto, pero sobre todo en vida...

Te mando un beso (completamente FRESQUITO) hasta España...

Ruth L. Acosta dijo...

Hola Adolfo...

Que gusto saludarte, me alegro que te guste, es una historia muy especial para mi... una de las mejores que he escrito, sobre todo porque me la compartieron con mucho amor...

Te mando un beso hasta Canadá...

Ruth L. Acosta dijo...

Hola Salvador,

Que gusto saludarlo... gracias! que más puedo decir?? Es todo un gran halago de su parte...

Gracias por su interés tan sincero, le mando mi cariño hasta la Ciudad de México,

Ruth L. Acosta dijo...

Hola Estrellita...

Que linda, gracias por tu visita... te mando un beso,

Celia Rivera Gutierrez dijo...

Te ví con Tito y me dí cuenta que tengo una compatriota y presisamente de Sonora que escribe también, quise conocerte y me quede atrapada en el relato maravilloso de tu amiga, que trae consigo una enseñanza muy importande de la necesidad de demostras el afecto y el amor a nuestros seres queridos. Es una tristeza que se de pòr hecho que los hijos saben que los amamos. Es importante decirselos.

Un abrazo y gracias por compartir

Celia desde Sonora

Ruth L. Acosta dijo...

Hola Celia... que gusto!!

Gracias por tu visita, así que compatriota? de donde eres? si puedo saber? a lo mejor somos vecinas!! ;)

Y en cuanto a tu comentario, tienes razón, damos por hecho muchas cosas... pero al menos, no lo debemos hacer con nuestros hijos... menos cuando están chicos y no entienden los problemas de los adultos...

Te mando un beso con mucho cariño y nos seguirmos leyendo,

Nokenicus dijo...

Hola, pasando a saludar y tambien para invitarte a que pases y veas mi blog a ver si encuentras algo de tu agrado y si te gusta intercambiemos enlaces, una suerte de fucionar dendritas o algo asi diria yo,je.
Saludos y hasta la proxima.

Alijodos dijo...

joder ruth me has emocionado mucho...es una historia tremenda muy real...cuán importante es mostrar nuestro sentimientos...la has contado que se me saltaron las lagrimas de bverdad...gracias...un beso.

cynthia dijo...

Gracias por tu visita...
te enlazo asi te tengo presente... y me lleno de tus historias y sentimientos muy lindos que ilumina tu blog.

cariños besos.

Rachel dijo...

Buffff, me has emocionado muchísimo, no tengo palabras, que relato tan profundo, tierno, lleno de sentimientos...me ha encantado, me ha llegado al corazón.
Muchos besos,
Rachel

KALISTA dijo...

EXCELENTE POST, QUE LA TRISTEZA NO LO EMPAñA PARA MI GUSTO, AL CONTRARIO, LO ENRIQUECE.
GRACIAS POR PASAR POR MI BLOG, UN GUSTO QUE TE SUMES Y QUE ME PERMITAS ANDAR POR AQUI...
UN ABRAZO MUY GRANDE DESDE ARGENTINA!!

Anónimo dijo...

Gracias por la bella historia.

Es un placer leerte.
:)
Yadira.

Ruth L. Acosta dijo...

Hola Nokenicus,

Gracias por tu visita, intereante espacio el tuyo... lleno de música... siempre es agradable conocer un poco géneros tan variados...

Un saludo con cariño hasta Formosa, Argentina.

Ruth L. Acosta dijo...

Alijodos...

Que lindo, que gusto que mis relatos te hayan emocionado tanto... que bueno que te gustó, y estamos hablando de una historia de la vida real...

Te mando un beso con mucho cariño hasta Málaga, España.

Ruth L. Acosta dijo...

Hola Cynthia...

Que gusto saludarte, gracias por ser mi seguidora. Me da mucho gusto que te haya gustado mi espacio, está hecho con mucho cariño... saludos hasta Buenos Aires, Argentina...

Ruth L. Acosta dijo...

Hola Rachel,

Que gusto me da que te emocionara tanto... es una historia triste, pero que tiene su encanto y nos da una lección de vida...

Te mando un beso hasta Baleares, España con mucho cariño desde México.

Ruth L. Acosta dijo...

Hola Kalista!!

Que gusto me da tu visita... y sobre todo que te haya gustado la historia que escribí... y tienes razón, lo curioso es que la tristeza no empaña la historia, ya que el final nos deja con una lección...

Te mando un beso hasta Argentina con mucho cariño desde México,

Ruth L. Acosta dijo...

Hola Yadira...

Gracias a ti por ser tan linda y estar tan pendiente de mis escritos... me halagas mucho mujer!

Te mando mis cariños hasta tu encierro... (Ya me quieres encerrar también, verdad? ;) )

Marga Fuentes dijo...

Es muy triste pero es real y muy bien contado. Gracias, Ruth, eres fantástica.
Un beso fuerte para ti

Ruth L. Acosta dijo...

Marga Querida...

Hoy estuve presumiéndote en todo tu esplendor con mi amiga (la de la historia) le puse tus hermosas canciones... las dos disfrutamos de un lindo momento escuchándote... te manda saludos,

Te mando un beso con mucho cariño hasta España,

Anabel Botella dijo...

Una historia preciosa, pero triste a la vez. Con qué emoción lo has narrado. Es genial.
Saludos desde La ventana de los sueños, blog literario.

Ruth L. Acosta dijo...

Hola Anabel,

Que bueno que te gustó, la escribí con mucho cariño...

Un beso hasta España...

Marga Fuentes dijo...

Ruth, vuelvo a visitarte y leo el mensaje que me has contestado. Dile a tu amiga que, su historia poco difiere de la mía, salvo que, ella era atleta. Saludos para ella y un beso con cariño para ti.

Ruth L. Acosta dijo...

Hola Querida Marga,

Claro que le comentaré encantada.. estoy segura que va a recibir emocionada tus saludos...

Te mando un beso con mucho cariño hasta España.

Isabel dijo...

Preciosa historia Ruth, gracias por compartirla y por tu visita a mi blog. Un beso

Ruth L. Acosta dijo...

Hola Isabel,

Gracias por tu visita... y si, estuve en tu blog, me parece un espacio muy interesante, es curiosos como tocas temas candentes y como nos dejas analizando y reflexionando acerca de cada uno... gracias por ser nuestra conciencia social...

Te mando un beso con mucho cariño hasta Madrid, España.